Casi 30 libros sobre China que deberías leer

Aprovechando el inicio del año, hace unas semanas en Sinotrad compartimos nuestras lecturas de 2015. Para quienes todavía no lo conozcan, Sinotrad es un grupo de Facebook para traductores e intérpretes profesionales de chino y español. Si eres traductor de chino y estás leyendo esto te animo a que te unas aquí.

Como la iniciativa tuvo bastante éxito, luego se compartió también en el grupo de China en español – Chinalati y en el grupo de Estudios de Asia Oriental con lo que así se añadieron algunos títulos más a la lista. Finalmente, aquí os presento la lista definitiva con 23 autores y 29 títulos. Aunque muchas de las obras están traducidas, he respetado el idioma en el que han sido recomendadas y añadido una sinopsis muy breve en castellano. Espero que las disfrutéis:

1. Out of Mao’s Shadow (Philip P. Pan)

Out of Mao's ShadowEl libro cuenta la historia reciente de China a través de experiencias personales. El hilo común dentro de las mismas es que a pesar de que estas personas comenzaron como idealistas seguidores del Partido, tras padecer diferentes calamidades cada uno de ellos se da cuenta de la necesidad del cambio y decide, a pesar del riesgo, luchar por él.

2. El abanico de seda (Lisa See)

El abanico de sedaEn una remota provincia de China, las mujeres crearon hace siglos un lenguaje secreto para comunicarse libremente entre sí: el nu shu. Aisladas en sus casas y sometidas a la férrea autoridad masculina, el nu shu era su única vía de escape. Mediante sus mensajes, escritos o bordados en telas, abanicos y otros objetos, daban testimonio de un mundo tan sofisticado como implacable. Otra obra recomendada de esta autora es El Pabellón de las peonías.

3. Feeding China’s Little Emperors (Jun Jing)

3-china littleEl libro se centra en cómo la transformación de los hábitos alimentarios de los niños, resultado de la transición hacia una economía de mercado y la integración de China en el ámbito de la economía mundial, ha cambiado relaciones íntimas como la infancia, la paternidad y la vida familiar. La comercialización de la dieta infantil es tan generalizada que incluso los niños de pueblos remotos sorprenden a sus padres pidiendo refrescos o comidas de moda.

4. Crónica de un vendedor de sangre (Yu Hua)

4-crónicas de un vendedor de sangreXu Sanguan es un hombre corriente que trabaja en una fábrica de seda de la China rural. Como es costumbre en su pueblo, ha vendido su propia sangre en algunas ocasiones: para su boda o el nacimiento de sus hijos. Pero su mísero sueldo y la hambruna que asola el país lo obligan a vender sangre cada vez con más asiduidad. En una sociedad marcada por la superstición, la sospecha y la pobreza, la vida de Xu Sanguan es una lucha constante por mantener la esperanza y la dignidad. Otras obras recomendadas del autor son Hermanos o ¡Vivir!.

5. Todo bajo el cielo (Matilde Asensi)

5-bajo cieloElvira, una pintora española afincada en el París de los años veinte, recibe la noticia de que su marido ha muerto en su casa de Shanghái. Acompañada por su sobrina, parte desde Marsella en barco para recuperar el cadáver de Rémy, sin saber que este viaje es sólo el principio de una gran aventura por China en busca del tesoro del Primer Emperador.

6. Red China Blues (Jan Wong)

15-chinabluesWong describe su pasión de juventud por la izquierda y el socialismo político que la llevaron a participar en la Revolución Cultural china. Con pocos conocimientos de chino, se convirtió en la primera occidental en matricularse en la Universidad de Pekín en el año 1972. Sin embargo, su idealismo no sobrevivió a la dura realidad de la China de los años 70, por lo que abandonó su apoyo al maoísmo.

7. Cartas de Jingzhai (Víctor J. Ochoa-Piccardo)

7-cartas de jingzhaiLas experiencias del primer estudiante venezolano en aterrizar en Beijing desde 1965, después de la Revolución Cultural cuando China estuvo “cerrada” por 10 años. La correspondencia epistolar representaba la única alternativa práctica para comunicarse con su familia en Caracas durante la segunda mitad de los años 70, cuando viajó a Beijing a estudiar por casi cinco años. Reseña en el blog aquí.

8. Becoming Madame Mao (Anchee Min)

8- madame maoNovela histórica que detalla la vida de Jiang Qing, quien se convirtió en Madame Mao tras su matrimonio con Mao Zedong. Desde la joven hija no deseada de una concubina que se negaba a que le vendaran los pies, pasando por la bella actriz en los escenarios de Shanghái, hasta la carismática compañera del líder revolucionario Mao Zedong. De esta autora también se recomiendan otras obras como Wild Ginger: A Novel, Empress Orchid y The Last Empress.

9. The Joy Luck Club (Amy Tan)

9-joy luckEn 1949, cuatro mujeres chinas emigradas a San Francisco se reúnen regularmente para comer dim sum, jugar al mah-jong y hablar. Unidas por sentimientos de pérdida y esperanza, se hacen llamar El Club de la Buena Estrella. Amy Tan explora la conexión entre las protagonistas y sus hijas, ya nacidas en Estados Unidos, un mundo totalmente distinto al suyo.

10. Wild Swans: Three Daughters of China (Jung Chang)

10-wild swansEl libro es una historia familiar que abarca un siglo, relatando la historia de tres generaciones de mujeres en China. La obra contiene la biografía de la abuela de la autora, su madre y finalmente su autobiografía. Un relato de extraordinaria crueldad y valentía, muerte y supervivencia.

11. Leftover Women: The Resurgence of Gender Inequality in China (Leta Hong Fincher)

11-gender inequalityTras la revolución de 1949 en China, el Presidente Mao proclamó que “las mujeres sostienen la mitad del cielo”.  En los primeros años de la República Popular, el Partido Comunista buscaba transformar las relaciones de género con amplias iniciativas. Sin embargo esos avances han sido dañados en la China post socialista. El libro muestra la discriminación estructural contra las mujeres y abarca otros problemas relacionados con la economía, política y desarrollo chinos.

12. Life and Death in Shanghai (Nien Cheng)

12-life deathObra autobiográfica escrita desde el exilio en los Estados Unidos que detalla los seis años de cárcel que vivió la autora durante la Revolución Cultural. El libro también trata sobre su vida tras la prisión, en particular la búsqueda de su hija. Cheng fue arrestada en 1966 cuando los Guardias Rojos saquearon su casa. Durante su tiempo en prisión, fue presionada a hacer una confesión falsa y reconocer que era una espía para los “imperialistas”.

13. Hablan los chinos (Ana Fuentes)

13- hablan los chinos¿Quiénes son los chinos? La periodista Ana Fuentes, que ha sido corresponsal de la Cadena SER en Pekín, recoge el testimonio en primera persona de ciudadanos que han decidido romper su silencio y hablar de la realidad de su país -su relación con la familia, con el poder, con el resto del mundo-. Historias reales de individuos de distinto nivel cultural y poder adquisitivo que impactan por lo insólito, que emocionan y que ponen fin a muchos clichés.

14. Una vida en China (Li Kunwu y P. Ôtié)

14-vidachinaEsta autobiografía a modo de cómic nos invita a compartir el extraño destino de los chinos nacidos cuando Mao Zedong llegó al poder en los años 50 y que, tras revoluciones y contrarrevoluciones, manejan las riendas del poder de la China actual. La colaboración de Li Kunwu y P. Ôtié nos ofrece una perspectiva sorprendentemente equilibrada de la historia contemporánea del país asiático, una visión descarnada del poder y una ventana abierta a la China de hoy. Reseña en el blog de Marta aquí.

15. ¿Adónde van los chinos cuando mueren? (Ángel Villarino)

6-chinosmuerenLa operación Emperador ha arrojado bruscamente a la comunidad china a la primera plana de los medios. Pero más allá del escándalo, hay un gran desconocimiento de uno de los grupos de inmigrantes más numerosos y el más próspero. Al fin y al cabo, ¿adónde van los chinos cuando mueren?.

16. River Town: Two Years on the Yangtze (Peter Hessler)

16-rivertownCuando Peter Hessler llegó a China a finales de los años 90, esperaba pasar dos años tranquilos trabajando como profesor en Fuling, una pequeña ciudad en el Río Yangtsé. Pero lo que experimentó fue muy distinto: la maravillosa naturaleza, la tensión cultural o  el complejo proceso de entender lo que está sucediendo cuando uno se enfrenta a una sociedad radicalmente diferente, superaron todo lo que hubiera podido imaginarse.

17. La fortaleza asediada (Qian Zhongshu)

17-fortalezaAmbientada en los años treinta, la novela narra la historia de Fang Hongjian, hijo de un antiguo funcionario de la dinastía Qing, que se marcha a estudiar a Europa y, al inicio de la guerra chino-japonesa, regresa con un falso título de doctorado y sin saber qué hacer con su vida.

18. Caramelos (Mian Mian)

18-caramelosRelato desgarrador en primera persona acerca del riesgo y el deseo; la historia de una joven china que trata de forjase una vida en un mundo aparentemente desprovisto de pautas. Hong se ve obligada a abandonar el instituto y huye con diecisiete años a la ciudad fronteriza de Shenzen. Allí se enamora de un joven músico, y juntos se sumergen en un cruel mundo de tinieblas.

19. La madre (Pearl S. Buck)

19-la madreLa madre es la historia de una mujer china, en el marco histórico de la década de 1930, a quien no se da nombre propio alguno en la novela —al igual que a los demás personajes—, pues solo se hablará, en alguna ocasión, y como incidentalmente, de una tal familia Li, que personifica a la sufrida madre rural china.

 

20. El sabotaje amoroso (Amélie Nothomb)

20-amelieEl sabotaje amoroso recoge las conmovedoras vivencias de la infancia de la autora en China. En el gueto de los diplomáticos, en Pekín, la narradora, que entonces tenía siete años, se enamora de una bellísima niña italiana, Elena. Ella le enseñará, con la cruel ingenuidad que sólo un niño puede tener, todos los padecimientos del amor.

21. Poorly made in China (Paul Midler)

21-poorlymadeEl libro es un viaje apasionante a través del sector industrial chino, el cual que revela qué ocurre entre bastidores. La historia sigue al escritor un proyecto tas otro, llevando al lector a través de diferentes fábricas, revelando diversos retos. La obra, una historia real, proporciona un examen más profundo sobre la fabricación de los bienes de consumo en China.


23. Días en China (Ismael Grasa)

DIAS-EN-CHINA-81168Un profesor viaja a China con su maleta llena de libros para enseñar español; allí trata con las gentes del país, sube a sus trenes, se embriaga con sus aguardientes y escucha sus proverbios: «Cuanto más lejos se va menos se aprende». Él ya suponía que todo viaje lo es al lugar y los asuntos de donde se procede.

Cigüeñas

Cigüeñas

Conocimiento que se da, generalmente detallado, de un hecho.

Nadie habrá dejado de observar que hay determinados hombres y mujeres cuyos nombres se ignoran u omiten que vuelven a nuestras vidas en ciertas fechas del período en el que tarda la Tierra en dar una vuelta alrededor del Sol. Esto sucede con frecuencia en los descansos temporales de sus actividades habituales, principalmente del trabajo remunerado o de los estudios. Se desplazan por las áreas destinadas al aterrizaje y despegue de aviones ofreciendo un aspecto alegre o gozoso. En cuanto cruzan el umbral de los edificios habitados por la descendencia o linaje que tiene un mismo apellido y viene del mismo origen, son estrechados repetidamente con los brazos en señal de cariño.

A menudo estos individuos pregonan con alegría y alboroto su vuelta al hogar, por lo que uno ya sabe con antelación de su vuelta al lugar de dónde partió. Será cuestión de días encontrárselos en los locales en que se despachan bebidas que suelen tomarse de pie, ante el mostrador. En otras ocasiones su vuelta es un hecho que conmueve o maravilla con lo imprevisto, raro o incomprensible.

El tiempo comprendido entre Nochebuena y la festividad de los Reyes Magos es su época preferida para regresar. Vienen cargados de gustos o complacencias que se reciben y también comidas o bebidas delicadas y exquisitas, las cuales entregan voluntariamente o por costumbre. A su llegada al aeropuerto es habitual que mane de sus ojos un líquido en forma de gota, similar al de los adornos de cristal que penden de ciertas lámparas. A veces traen consigo un poco de tristeza y melancolía, especialmente nostalgia de la tierra natal. Sentimiento que pronto se desvanece con el esmero o afición con que se hace una labor o se trata una cosa o persona.

Por las mañanas, cuando otros se dirigen a sus ocupaciones físicas o intelectuales remuneradas, ellos pueblan los despachos de café y otras bebidas, donde a veces se sirven aperitivos y comidas. Estos individuos han cambiado de lugar por exigencias de la estación, de la alimentación o de la reproducción. Llegarán a sus lugares de origen ansiosos por masticar y deglutir conjuntos y sustancias peculiares de un grupo, país, región, época. Andarán por distracción o por ejercicio por las vías públicas en un estado de grata satisfacción espiritual y física. Es extraño verlos sin compañía, se rodean a menudo de grupos de personas emparentadas entre sí o personas que comparten afecto personal, puro y desinteresado, que nace y se fortalece con el trato.

En ocasiones, a modo de regalo, traerán consigo objetos que sirven como recuerdo de la visita a esos lugares. Acabada su estancia, volverán a esos lugares lejanos con una especie de caja provista de un asa que sirve, sobre todo en los viajes, para transportar ropas y otros objetos. En su caso en particular, estas cajas irán probablemente llenas de productos obtenidos por maduración de la cuajada de la leche, semillas del cafeto, botellas de un líquido graso de color verde amarillento que se obtiene prensando las aceitunas y pasta hecha con cacao y azúcar molidos. También se van cargados de sentimientos intensos del ser humano, memorias que se hacen y deseo, apetito y voluntad de volver al lugar o a la situación en la que se estuvo.

Relato

Personas. Año. Vacaciones. Aeropuertos. Sonreír. Casa. Abrazo. Regreso. Bares. Sorpresa. Navidad. Regalos. Llorar. Lágrimas. Morriña. Cariño. Trabajar. Cafeterías. Emigrar. Comer. Plato. Típico. Pasear. Felicidad. Solo. Familia. Amigos. Souvenir. Maleta. Queso. Aceite de oliva. Chocolate. Amor. Recuerdos. Ganas. Volver.

Dedicado a los que como cigüeñas, van y vuelven.

Y para ti, O.

Encuentro con el escritor chino A Yi

Encuentro con el escritor chino A Yi

La semana pasada en el Taller de escritura creativa tuvimos la oportunidad de tener como escritor invitado a A Yi, un autor chino de novela policial y de ficción.  Durante el encuentro pudimos realizarle varias preguntas sobre sus obras y su pasión por la escritura. Me pareció muy interesante y me gustaría reproducir aquí algunas de ellas, no sin antes dar las gracias a Guillermo Bravo por este ciclo de talleres en el Instituto Cervantes y brindarnos la oportunidad de conocer en primera persona al escritor chino.

A Yi (乙) nació en el año 1976 y actualmente vive en Beijing. Tras pasar cinco años trabajando como oficial de policía, renunció a su trabajo para convertirse editor jefe de la revista literaria Chutzpah. Ha escrito dos colecciones de cuentos cortos, “Historias grises” y “El pájaro me vio”; algunos de los cuales han sido publicados en “Granta” y “The Guardian”. Su última obra “El crimen perfecto” se publicó en China en el año 2011 y ha sido publicado este año tras ser traducido al inglés por Anna Holmwood.

-¿Qué significa la escritura para usted, qué le impulsa a escribir?

Cuando pienso en el escritor, pienso en el escritor como un creador, un artesano, al igual que un carpintero que hace una mesa o una silla. Considero que el escritor tiene que ser como ese carpintero y escribir para ser feliz y estar satisfecho consigo mismo y con su obra. Cuando escribimos, hay dos tipos de libros. Los primeros son “los libros Mc Donald’s” que están creados para satisfacer las necesidades del público, el otro tipo son los libros de los escritores individuales, que escriben según sus propias necesidades y para ser hacerse felices a sí mismos.

-¿Cuándo y cómo escribe? ¿Por la mañana o por la tarde, a mano o con ordenador?

Escribo normalmente por la mañana porque pienso que el rendimiento es más alto. Uno se levanta, escribe durante toda la mañana y luego tiene la tarde libre para poder salir, pasear o hacer lo que quiera para aprovechar el día. Normalmente escribo a ordenador. Aunque debo confesar que estas normas últimamente no se cumplen mucho porque estoy con la promoción de mi libro y sacando el carnet de conducir así que no tengo mucho tiempo para escribir; creo que a este paso me tomaré el resto del año de vacaciones al no tener tiempo para escribir.

Mencionó una vez que Borges era como una droga para usted, ¿podría explicarnos por qué?

Pues cada vez que cojo uno de sus libros soy incapaz de soltarlo y puedo llegar a pasarme toda la noche leyendo. Borges tiene un modo de escribir único, es como un mago de las palabras. Si lo comparamos por ejemplo con autores como Dostoievski,  es cierto que éste último escribe a menudo sobre temas más trascendentales como la vida y el destino pero sin embargo los textos de Borges siguen siendo más atractivos para mí.

-¿Podría darnos algún referente de escritores chinos?

A partir de la época de 1990 tenemos a cuatro grandes escritores que son Yu Hua, Mo Yan, Su Tong y Ge Fei. Considero que son los mejores de los últimos cien años. Así como los grandes autores de la literatura hispanoamericana, Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, Pablo Neruda y Juan Rulfo, estos autores chinos han sido en cierto modo la explosión de la literatura china, aunque aquí no pueda hablarse de un boom tan claro como en el caso de Latinoamérica.

-¿De qué forma han influido sus años de trabajo en la policía en sus obras?

El haber trabajado en la policía ha hecho que en el momento en el que uno se pone a escribir sobre estos temas, se sienta más cómodo al estar ya familiarizado con este tipo de tramas. Está claro que esto ha jugado como una ventaja a mi favor a la hora de escribir historias policiales.

-¿Suele marcarse tiempos u objetivos cuando escribe?

Sí, siempre suele haber una fecha límite orientativa. Normalmente para un cuento corto suelo tardar un mes. Lo que me pasa es que me pongo fecha pero luego quiero perfeccionar los textos y me voy retrasando entonces la presión va aumentando. Comienzo a estar de mal humor, no quiero salir de casa, etc. Por eso no quiero hacer novelas largas porque exigen un año o dos y al final con tanta presión acabo enfermado y estando siempre de mal humor.

-Ha empezado su carrera como escritor profesional ya en su edad adulta pero nos gustaría saber a qué edad descubrió la escritura como algo que poder disfrutar, como un placer.

Empecé a escribir cuando era adolescente. Disfrutaba de ello como otros podían disfrutar de por ejemplo jugar al ajedrez. Escribiendo uno se siente como un dios o un demonio. Es una alegría sentirse el dueño y controlar los caracteres. Lo que pasa es que al final son los caracteres quienes acaban por controlarme a mí.

-Vemos que lleva un libro con usted y tiene numerosas partes subrayadas. ¿Qué es lo que subraya exactamente?

Se trata de un libro que habla sobre la homosexualidad y no es la primera vez que lo leo. Está muy bien escrito y lo que suelo subrayar son las frases o fragmentos que creo que reflejan la personalidad del autor y su forma de escribir.

-¿Cómo es el proceso de escribir las historias? ¿De dónde surgen las ideas para empezar un nuevo relato?

Normalmente la inspiración para mis historias proviene de tres fuentes principales, una historia que algún amigo me ha contado, una frase que me evoca algo o algún suceso de mi vida. Luego empiezo a escribir cuando tengo aproximadamente pensado como mínimo el 60% del capítulo. Me gusta dividirlo en partes y controlar lo que escribo. Hasta que no pienso la mayor parte del capítulo para mí es imposible empezar a escribirlo.

Mirada y nube: escritura creativa

El sábado pasado fui por primera vez a un taller de escritura creativa en el Instituto Cervantes aquí en Pekín. El taller lo impartía Guillermo Bravo, escritor y periodista argentino. Nunca había asistido a nada similar y la experiencia me encantó. Me gustaría también resaltar que éramos cuatro españoles y cinco chinos, estos últimos algunos de los cuales llevaban tan sólo dos añitos de estudio de la lengua española. Habría que haberme visto a mí con dos años de chino en un taller de escritura creativa…hubiera sido divertido. El curso me gustó mucho tanto por ver lo que otras personas especialmente las chinas escribían en español (no sé, me pareció muy curioso); como por lo que vi que podía escribir yo misma, distinto a lo que estoy acostumbrada.

Por ello es que he decidido publicar aquí un pequeño texto de uno de los ejercicios. Nos proporcionaban dos palabras y con lo que éstas nos evocaran teníamos unos 20 minutos para escribir algo, lo que quisiéramos. Había pensado en mejorarlo y/o ampliarlo porque es muy cortito pero he decidido publicarlo tal cual la última versión de aquel día porque si no pierde la gracia de la improvisación. Mis dos palabras fueron, como seguramente ya habréis adivinado: mirada y nube.

Ayer di a luz a un niño que por ojos tenía dos nubes. Ayer di a luz a un cuento que tenía nublada la mirada. Dígame, señor doctor, qué le sucede a mi bebé. Explíqueme usted, señor doctor, por qué he dado a luz a un cuento que es como una página en blanco. Escribo en él mis palabras, pero se escapan, sin rumbo, volando entre las nubes blancas. Éstas no me dejan pasar, no consigo ver más allá de su mirada. A usted le suplico, doctor, ayuda desesperada. Mi miedo es, como usted sabrá, doctor, las nubes grises de esta mañana. Yo sé que anuncian tormenta. Y yo no quiero que la lluvia se lleve a mi cuento, a mi niño de nubes blancas.

Cartas de Jingzhai (静斋记事) – La China de finales de los años 70

Cartas de Jingzhai (静斋记事) – La China de finales de los años 70

Pocas son las veces que me animo a escribir reseñas, si es que se las puede considerar como tales. Sin embargo, tras recomendarlo hasta la saciedad a familiares y amigos, Cartas de Jingzhai me estaba pidiendo a gritos que hablara un poquito de él aquí. Hay libros que uno sabe que es toda una injusticia no compartirlos.

La chica y el vendedor Houhai, Beijing
La chica y el vendedor
Houhai, Beijing

Descubrí el libro a través del blog Reflexiones Orientales de Pablo Rovetta. Al principio de la entrada que lo presentaba se podía leer la primera frase del mismo: “Un día a principios de 1968 papá anuncia que nos íbamos a vivir a China. Yo acababa de cumplir 13 años”. Cómo no va uno a interesarse por un relato así. Pronto pasó a formar parte de mi lista y no tardé en encontrarlo en formato electrónico en Amazon. Sí, sí, lo sé, la comodidad de las nuevas tecnologías se come poco a poco mi estantería de libros en papel.

Cartas de Jingzhai (静斋记事). Reminiscencias estudiantiles en China 1976-1981 cuenta la historia de Víctor J. Ochoa-Piccardo, un chico venezolano que visita China por primera vez en el año 1968. Dos años después su familia decide volver a Venezuela, pero para aquel entonces China ya había dejado su huella en el protagonista. Más tarde en 1976 se le presenta la oportunidad de volver a Beijing para proseguir con sus estudios de arquitectura en la universidad de Tsinghua y no duda en aprovecharla. El libro recoge las cartas que enviaba a sus familiares durante esos años entre 1976 y 1981.

Para mí, una de las características más interesantes del libro es precisamente que muestra los pensamientos e impresiones del autor en aquella época. No está el tiempo de por medio, enemigo de la memoria y amigo de alterar los recuerdos. No vemos el Beijing de los años 70 desde el punto de vista actual. Vemos el Beijing de los años 70 con los ojos del Víctor de aquella época, lo cual es muy diferente. Con las cartas que él envía a su familia, descubrimos China al mismo tiempo que él lo hace. Haciendo uso de las palabras del autor, en esta obra se muestran susinconsistencias, burlas y críticas, tormentos y angustias, incomprensiones, idealismo, infantilismo e ingenuidad, omisiones y exageraciones”. Cabe destacar que aunque es un relato dirigido a una audiencia familiar, no aburre en ningún momento y precisamente esos pequeños detalles de la vida diaria, sus rutinas y reflexiones son a menudo las partes más curiosas e interesantes del libro.

Por otro lado, el período histórico en el que se desarrolla no podría ser más interesante. El protagonista aterriza en Beijing dos semanas después de la muerte de Mao, con la que se ponía fin a la “Revolución Cultural”. Nos da la oportunidad de vivir en persona (o casi) todo eso que nos han contado (o no) los libros de historia.

Grupo de estudiantes Habitación de Víctor y su compañero Tang Kai
Grupo de estudiantes
Habitación de Víctor y su compañero Tang Kai

Otro motivo de alabanza es la imparable ansia y lucha por integrarse en la comunidad china de Víctor. En aquella época el contacto entre chinos y extranjeros no era tan habitual y cosas como salir a comer juntos a un restaurante podían causar una llamada de atención de las autoridades o consecuencias todavía mayores. Cuando llegó a Beijing, en la residencia del Instituto de Lenguas los chinos y los extranjeros no podían compartir habitación, comían en comedores diferentes…Desde el minuto uno Víctor y otros compañeros intentan romper estas barreras que los separan. En este sentido me encanta su conclusión en uno de los fragmentos en los que reflexiona sobre el tema: “Me desespera la idea de quedarme sin aprender”. Es también de admirar su insaciable curiosidad, la cual en diversas ocasiones nos ayuda a conocer en mayor profundidad la vida cotidiana de la población china de aquella época por la que se interesa a menudo el autor.

Ascenso de Hua Guofeng al poder Tian'anmen
Ascenso de Hua Guofeng al poder
Tiananmen

Yo, que he llegado a China casi 40 años después, pagaría por ver el Beijing de aquella época con mis propios ojos, a falta de ello, ha sido todo un placer poder descubrirlo a través de los de Víctor. China ha avanzado a una velocidad de vértigo en todos estos años y sin embargo en ocasiones leo párrafos del libro y parece que en el fondo, nada haya cambiado. Al fin y al cabo los extranjeros seguimos cargando nuestras maletas con quesos, chocolates y café o abusando de la amabilidad de familiares y amigos para recibir de vez en cuando algún paquete de supervivencia. El Beijing de entonces, aunque cada vez más escondido y transformado, mantiene todavía su esencia y como dice el autor: “Me provoca escribir cuentos cuando atravieso esos barrios tradicionales”.

A medida que iba leyendo el libro he ido subrayado cientos de reflexiones, de las cuales muchas de ellas pienso que todavía se pueden aplicar a la China de hoy en día. Aquí os dejo dos. La primera: “Siempre fue –y lo sigue siendo- un ellos y nosotros. La segunda dice así “Dudo que en alguna parte de la Tierra las contradicciones se den con tanta agudeza”. Ambas deben ser interpretadas en su contexto (para lo que tendréis que leer el libro) pero estoy segura de que muchos de los que vivimos en China podríamos hacer analogías con alguna que otra experiencia vivida en este lado del mundo.

Consejos para alquilar piso en Beijing

Tras una larga pausa veraniega, he decidido retomar el blog para publicar algunos consejos fruto de mis experiencias durante la búsqueda de piso en Beijing. Os animo a los que ya lleváis tiempo en la capital y que seguro que habréis pasado por el horror de la búsqueda más veces que yo a compartir también vuestras historias y consejos aquí. Allá vamos:

¿Cómo buscamos piso en China? Pues como casi todo en este país, empezaremos por internet. La oferta es evidentemente mayor en las páginas web chinas así que si no sabéis el idioma os recomiendo pedir ayuda a algún amigo chino que os pueda echar una mano. Además, los pisos anunciados en las páginas en inglés suelen estar más orientados a extranjeros por lo que suelen ser algo más caros.

PÁGINAS WEB

CHINO

Bj.58.com (ZH) (También tiene aplicación móvil): Página de anuncios en la que se puede encontrar prácticamente de todo. Si entras en 住房 (alquiler de pisos) a continuación te ofrecerá filtros por zonas, precios, etc. 58 tiene aplicación de móvil que se llama 58同城 y que fue la que mejor me funcionó durante los días que buscamos piso. La mayoría de pisos que están colgados aquí son de agencias. Incluso dentro de los pocos que marcan 100% 个人 (100% propietario individual) algunos son agencias y muy pocos dueños que alquilan, pero como decimos en Galicia, haberlos hailos. Si las fotos de los pisos están muy pero que muy bien (en comparación con otros por el mismo precio), desconfía, seguramente sean falsas. Es más, cuando llamábamos primero preguntábamos si las fotos eran verdaderas y a menudo la respuesta era: no, pero tengo uno “muy parecido” en… Entonces aquí es cuando normalmente le dices que te envíe las fotos y añades al agente en Wechat. A partir de ir añadiendo agentes poco a poco estos te van enviando fotos de los pisos que te puedan interesar y luego puedes pasar a verlos.

También están otras páginas como 房天下Fang.com  y 列表网Wang.com pero no las he utilizado y no sé muy bien qué tal funcionan.

INGLÉS

Thebejinger.com (EN): Para los que no saben chino, la sección de “classifieds” en The beijinger no es una mala opción. La oferta es diez veces menor que en páginas chinas como 58 pero es una forma de ponerse en contacto con agentes que sepan hablar inglés y también se anuncian habitaciones en pisos para compartir, así que no está nada mal. Los pisos anunciados suelen ajustarse más a los “estándares occidentales” pero muchos también se disparan en el precio (todo depende del presupuesto de cada uno, claro).

Otras páginas en inglés también pueden ser CityWeekend  y eChinacities

APLICACIONES

En general la aplicación que más usé es como decía la de 58同城. Permite hacer filtros por precio, tipo de piso, zona…El resto, aunque el planteamiento es bueno porque te dan la opción de ver los pisos disponibles en un mapa, la cantidad de pisos anunciados es bastante menor.

火炬住房: Aquí uno puede buscar por filtros o directamente abrir el mapa para ver si hay pisos disponibles en la zona en la que queremos vivir. Te marca datos como las personas que están interesadas en el piso y que han contactado al agente o el propietario para que entres en pánico antes de lo necesario, etc. Necesita de un pequeño registro en el que tienes que introducir tu número de contacto.

快住有房: Funcionamiento y oferta muy similar a la anterior.

AGENCIAS

Si buscas piso en Beijing te encontrarás con agencias sí o sí. Nuestros amados y queridos 中介(lit. intermediarios) te llevarán de un lado a otro a ver pisos en su moto eléctrica. Los contactos que aparecen en las páginas web y aplicaciones son en mayoría agentes. Si han alquilado ya el piso por el que preguntas, lo cual es bastante habitual, seguramente tendrá otros que te podrá enseñar (pide fotos siempre antes para que no te hagan perder el tiempo) o te buscará alguno. También puedes ir directamente a las oficinas y decirles el tipo de piso que buscas y ver qué tienen. Las dos agencias más conocidas en Beijing son:

我爱我家 (Wo Ai Wo Jia): La ventaja que tienen es que son una empresa grande por lo que tienen mucha oferta de pisos en su base de datos. Aunque la lógica nos diría que por ser una empresa grande son más fiables que otras empresas más pequeñas, tampoco deberíamos relajarnos demasiado. Yo no he alquilado nunca con ellos, aunque sí conozco gente que lo ha hecho y se quejan normalmente del servicio post-firma de contrato, en el sentido de que te ignoran bastante si se te estropea algo en el piso y tienes que darles bastante la lata para que te hagan caso.

Como desventaja que los honorarios que cobran por encontrar piso suelen ser más altos o más bien que no suele ser negociables. Los honorarios acostumbran a ser de un mes.

链家 (Homelink): Es curioso porque aunque durante la búsqueda coincidimos con millones de agentes, nunca coincidimos con ninguno de Homelink. Sin embargo es una de las más conocidas en Beijing junto con Wo Ai Wo Jia y hay muchísimas oficinas por todo Beijing. Algunos amigos me han hablado bastante bien de ella, en el sentido de que suelen tener buenos pisos.

Por último aquí dejo diez consejitos o cosas a tener en cuenta antes de alquilar piso.

10 consejos básicos para alquilar piso en Beijing

1- Antes que nada decídete por la zona en la que quieres vivir. Ten en cuenta que los pisos cerca del metro y de las escuelas son más caros. Investiga un poco los precios en la zona que has escogido para ver si se ajustan a tu presupuesto.

2- Cuando conozcas a los agentes, déjales muy claro y dales muchos detalles sobre qué tipo de piso buscas, de lo contrario perderás el tiempo viendo pisos en los que ni te plantearías poner un pie. Cuanto más sepan mejor. Quédate con los que veas que te enseñan pisos más parecidos a lo que buscas e insísteles para que te sigan buscando. También es típico que al principio te enseñen un piso horrible para que luego cambie tu percepción en los siguientes, no desesperes.

3- A la hora de firmar el contracto pregunta bien qué cosas paga el dueño y qué cosas te tocaría pagar a ti. Los gastos suelen ser: calefacción, gastos de comunidad, luz, agua, televisión, internet, etc. Normalmente el dueño suele pagar los gastos de comunidad y a veces también es normal que se encargue de los gastos de la calefacción.

4- Regatea siempre, o al menos inténtalo. Tanto el precio del piso como la tasa de la agencia. Aunque sea una pequeña rebaja, el alquiler del piso mensual suele tener un 5 o 10 % de margen negociable. Los honorarios de la agencia acostumbran a ser un mes de alquiler pero normalmente se puede negociar una rebaja también similar (al menos en agencias pequeñas, quizás las grandes sean más inflexibles en cuanto a esto) y luego hay agencias pequeñas que cobran sólo la mitad de mes o el 75% pero son más difíciles de encontrar.

5- Los contratos de alquiler acostumbran a ser por un año, pregunta qué pasaría si te quieres ir antes, si te dejarían subalquilar el piso y si la misma agencia se encargaría de buscar a alguien o no. Normalmente si es un buen piso no creo que tengas problema en encontrar gente para tu sitio.

6- En la firma de alquiler suele pagarse la tasa de la agencia, tres primeros meses de alquiler y un mes más de fianza. Se suele hacer en efectivo (al menos una parte en la firma) o transferencia si tienes cuenta china así que hay que contar con un desembolso de dinero considerable en el primer mes

7- Cuando encuentres un apartamento que te guste: no lo pienses. Los pisos se alquilan muy rápido en Beijing y los buenos directamente vuelan así que no dudes en reservarlo (se suele dar una pequeña suma de dinero antes de la firma del contrato).

8- Comprueba que todo funcione bien antes de firmar el contrato: aire acondicionado, grifos, luces… Además, en la firma se suele hacer un registro de todas las cosas del piso y se comprueban los contadores.

9- Asegúrate de que el contrato es legal y el propietario tiene el certificado que lo acredita para poder alquilar el piso. Si no entiendes chino consigue que un amigo chino te acompañe y que lea el contrato. Necesitarás estos papeles para luego registrarte en la policía y si no los tienes tendrás que recurrir a vías ilegales para conseguirlos. Cosa que no recomiendo porque (además de que evidentemente es ilegal y que tendrás que pagarlos), últimamente se están llevando a cabo cada vez más inspecciones para comprobar el lugar de residencia de los extranjeros en China.

10- Mucha paciencia, mucho cuidado. Mucha paciencia otra vez, más cuidado todavía. Uno tiene que tener cien ojos y estar muy atento para que no lo timen por algún lado en el alquiler (triste pero cierto). Aún así, a veces nos la cuelan igualmente. 加油!

Y llega un día que te cansas…o no.

Y llega un día que te cansas de las prisas de la gente y los empujones en las colas. Y llega un día que te cansas de ir por la calle y que escupan a dos pasos de ti. Llega un día que ya estás harta, ya no toleras que se cuelen en el autobús y contra todos tus principios sueltas un codazo. Te cansas de ver cómo la gente no cede el sitio a las personas mayores en el metro. Ese día, tras saludar durante un mes a la cajera del súper de la esquina sin recibir más respuesta que la indiferencia, decides que a partir de ahora evitarás las fórmulas de cortesía. Llega un día que te cansas de las motos eléctricas que van pitando para que te apartes. Te cansas de los coches que invaden el carril bici. Te cansas de los pasos de peatones que no tienen uso alguno. Llega un día que una vez más te molesta que se te queden mirando en el autobús como si hubiera entrado un extraterrestre. Te cansas de olvidarte siempre de cómo se pronuncia el segundo carácter de tu té con limón y hielo, y te cansas de buscarlo por enésima vez en el diccionario. Te cansas de que cuando hablas de temas que se salen de lo habitual, no sabes cómo se dicen palabras que pueden salir en una conversación cualquiera como crisis, mirador, ecografía…Te cansas de parafrasear en chino. Te cansas de no acordarte nunca como se dice microondas y llamarlo siempre por “esa cosa para calentar”. Te cansas de comunicarte todo el día en otra lengua y al llegar a casa de trabajar tener que seguir estudiando. Te cansas de que en cuanto dices “ni hao” te digan qué maravilloso es tu chino. Te cansas de ir al hospital y no entender bien lo que te dice tu médico porque el día que hablaron de glóbulos rojos y anemia debe ser que faltaste a clase. Te cansas de la falta de planificación y sus planes y cambios de última hora. Te cansas de que el queso sea caro, el chocolate sea malo y los aguacates estén reservados para domingos y fiestas de guardar. Te cansas de los fideos y del arroz a todas horas. Y que siempre se olviden de quitarte el cilantro cuando se lo pides. Te cansas de olvidar pedir que te quiten el cilantro. Te cansas de que el agua esté siempre caliente y le pones hielos a todo. Te cansas de su manía de no cuestionarse ciertas cosas. Te cansas de los olores. Te cansas de lo herméticos que son a veces y lo mucho que cuesta hacer amigos chinos más allá de la cortesía inicial. Te cansas de traducir los estados de Weixin con el Pleco porque siempre hay algunas partes que no entiendes. Te cansas de escuchar “看,一个外国人” (mira, ¡un extranjero!). Y llega un día que te cansas de esa lucha diaria. Y entonces tienes dos opciones: te vas o al día siguiente te levantas y…

Otro día te levantas y te has encontrado a la cajera del súper en el portal, que te ha dado los buenos días con una agradable sonrisa. Otro día te levantas y al ir a trabajar en bici te entretiene ir sorteando los obstáculos y hoy mejor te lo tomas con calma, porque puede que ellos sí, pero tú no tienes prisa. Otro día te levantas y en la cafetería a la que vas siempre te dicen si les enseñas a hacer sándwiches y postres. Otro día te levantas, no tienes hielos y te bebes el agua caliente, que curiosamente parece que te sienta mejor en el estómago. Otro día te levantas y te descubres a ti misma diciendo que los 凉面 (fideos fríos) de Tianjin estaban mucho más buenos que los que hacen aquí en Hangzhou, así como una experta en fideos. Otro día te levantas y le pegas un post-it al microondas con el nombre bien grande. Otro día te levantas y usas más Weixin que Facebook. Un día te levantas y no te importa que la película en el cine sea en chino, porque la puedes entender, mejor o peor, pero el cine ya ha dejado de ser un obstáculo. Otro día te levantas y al que te mira en el autobús le echas la lengua y le sonríes. Otro día te levantas e invitas a tus conocidos chinos a cenar, y tan fácil como eso se van convirtiendo en tus amigos. Otro día te levantas y has soñado en chino. Otro día te levantas y le echas vinagre a la pasta, porque “le falta sabor”. Otro día te levantas y te ves regalando fruta cuando vas a cenar a casa de alguien en lugar de una botella de vino. Al día siguiente te levantas y esa noche te lo pasas genial en el karaoke jugando a los dados y cantando. Otro día te levantas y ya no comes tanto chocolate, pero lo disfrutas más. Un día te levantas y te das cuenta que has estado viajando dos semanas sin planificar ni reservar nada y ha sido uno de los mejores viajes de tu vida. Otro día te levantas y descubres en una conversación una palabra que has estudiado hace poco y te alegras por todo el esfuerzo. Otro día te levantas y definitivamente, ves las cosas de otra forma.

Últimamente escucho a menudo que China nos quema, nos desgasta. Día a día con los pequeños detalles. También que el país ya no nos quiere y nos va poniendo las cosas difíciles con papeleos y condiciones. Dicen que esas pequeñas batallas diarias acaban con nosotros y al final abandonamos y desertamos de esta guerra de vivir tan lejos en un país incomprensible. Que somos demasiado distintos y que nunca llegaremos a entenderlos. Es probable que todo esto sea cierto, pero también lo es que tu actitud lo cambia todo. Hay días y días…

Hablan los chinos, por Ana Fuentes

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Recuerdo que empecé el libro sin demasiadas expectativas. Con ello quiero decir que aunque sabía que me iba a gustar porque confiaba plenamente en quien me lo había recomendado, sí es cierto que no esperaba gran cosa, como solemos decir. La verdad es que hoy en día uno tiene la sensación de que nada nos parece ya gran cosa. Confieso que temía encontrarme con “más de lo mismo”. Me explico: cuando uno lee mucho sobre la sociedad china en muchas partes, al final se vuelve complicado encontrar historias nuevas, o al menos vistas desde otra perspectiva. Es como si los laowais nos fuéramos repitiendo sin darnos cuenta. Quizás ésta -entre muchas otras- sea una de las razones por las que no publico últimamente. En cuanto pienso en una idea para una entrada y escribo un borrador, tengo la sensación de haberlo visto ya escrito en algún lugar. Es probable que estemos algo saturados, no sé, (señores traductores, ¿recuerdan el boom de los blogs de traducción? pues igual o parecido). Volviendo al tema, entonces, ¿qué hace que un título -y no otros- salga de esa nota en el móvil que todos tenemos de libros por leer, películas por ver, sitios por visitar…? En este caso supongo que la mezcla de una pizca de casualidad, las buenas críticas y lo que considero un precio razonable para un libro hizo que  Hablan los chinos pasara a mi Kindle en “1-Clic”, tan fácil como parece.

Cuando vuelvo a España una de las preguntas más recurrentes es: ¿cómo son los chinos? Una nunca sabe muy bien qué contestar. Es difícil encontrar características comunes a una población de más de 1.357 millones de personas, qué quieren que les diga. Aunque tampoco sabría qué contestar si me preguntaran cómo son los españoles, los españoles somos…de puta madre, que dirían algunos. Volviendo al caso de China, encuentro particularmente difícil describir una realidad tan diversa y creo que es precisamente esa diversidad la que caracteriza y enriquece el libro de Ana Fuentes. Contestaría con este libro cada vez que me preguntaran cómo son los chinos. Y una vez leído vendrías y me dirías, no he entendido nada, las historias son todas tan distintas, parece todo tan contradictorio que es imposible hacerse una idea clara… Y entonces te contestaría…that’s China. A veces creo que no se trata tanto de intentar entender la mentalidad china como de vivirla. Haciendo lo primero es probable que te vuelvas loco, con lo segundo…también.

Hablan los chinos: historias reales para entender a la futura potencia del mundo, son las vidas de diez personas provenientes de distintas clases sociales que tienen mucho que contar. Aunque las historias suceden mayoritariamente entre 2007 y 2010, todas me parecen perfectamente aplicables a la sociedad china de hoy en día. China cambia rápido, pero no tanto. A través de esta obra he podido conocer un poco mejor la vida de esos taxistas curiosos cuyas conversaciones están siempre marcadas por la corta duración del trayecto. Descubrir lo que significa arriesgar tu vida como activista en China o saber más sobre esos jóvenes que nacen millonarios y tienen como ocupación “dedicarse a los negocios”, un término tan ambiguo como común cuando les preguntas a qué se dedican. Me ha permitido reflexionar sobre qué puede llevar a una mujer a aceptar un matrimonio con su mejor amigo gay, lo cual acostumbra a ser fruto de la presión social y familiar y constituye una práctica más común de lo que se piensa en China . Y la lista continúa: un maestro de artes marciales, una empresaria emprendedora, una chica enganchada a Internet, una madre que se prostituye para pagar los estudios a su hijo…A pesar de que estas diez historias representan a una pequeña parte de la sociedad, nos ayudan a entender un poquito más qué sucede en este país y se tratan distintos temas controvertidos a los que es necesario poner solución en la superpotencia.

Personalmente una de las historias más impactantes para mí por su crudeza y sencillez ha sido la de Chen Erfei. Chen Erfei es un campesino que se muda a Pekín en busca de una vida mejor tras tener a su segunda hija. Ahora trabaja de portero y vive en un refugio subterráneo con otras 300 personas. A través de los pequeños detalles la autora nos muestra el sufrimiento de un padre cuyas hijas ya no reconocen. Finalmente su esposa decide mudarse a Pekín dejando a las niñas a cargo de los abuelos, una práctica bastante común en China. Quizás me haya impresionado de tal manera por el hecho de que viajando me he cruzado frecuentemente con este tipo de personas en las estaciones, campesinos de las zonas rurales con sus sacos a la espalda y su cara cansada durmiendo en el suelo de la estación. No es difícil imaginar que podría ser la historia de cualquiera de ellos.

Aunque no en refugios subterráneos, sí he conocido a porteros en situaciones difíciles, aunque quizás afortunados en comparación. En la última urbanización en la que estaba antes de mudarme a Hangzhou tenía varios que se turnaban para dormir en una cabina de unos dos metros cuadrados. Hiciera frío, calor, lloviera o nevara… Ahora que me he mudado, el portero de mi nueva urbanización tiene incluso una pequeña habitación con una cama y televisión en la entrada del recinto. Aún así éstas son condiciones de vida que por ejemplo en un país como España nos parecen “inhumanas” e impensables, o nos parecían.

Sin embargo no es necesario haber visto cosas similares para hacerse una idea de las situaciones que se relatan en el libro. La autora describe a la perfección los personajes, sus rutinas, su día a día, esos pequeños detalles que hacen que entendamos un poco mejor la vida de otras personas. Como amante incondicional de los pequeños detalles, creo que son éstos los que nos cambian poco a poco y también los mismos que nos hacen entender otras formas de vida o empatizar con otras personas. Leyendo como este campesino ve un vídeo de su hija en el móvil una y otra vez, uno se hace una idea del dolor de la distancia y la sensación de ver pasar la vida de tus hijos ante tus ojos sin estar presente.

Por último, la forma de contarnos las cosas que tiene Ana en su libro hizo que recordara una frase de Manuel Chaves Nogales, en su obra La vuelta a Europa en avión (a la que llegué también por casualidad y recomiendo):

“Para ponerse a escribir en los periódicos hay que disculparse previamente por la petulancia que esto supone, y la única disculpa válida es la de contar, relatar, reseñar. Contar y andar es la función del periodista. […] son claros ejemplos de este periodismo nuevo, discreto, civilizado, que no reclama la atención del lector si no es con un motivo: contarle algo, informarle de algo.”

Y aquí doy gracias a esa gente que no se cansa nunca de contar y andar, contar y andar…porque sin ellos no habríamos recorrido tantos caminos.

Lena

“Només volia escriure’t per dir-te que me’n recordo molt de tu i de la teva manera tan positiva de veure la vida…”

Todavía guardo un correo para ti en borradores desde hace ya más de un año. Lo escribí al poco tiempo de aterrizar en este país de locos. T’agradaria molt la Xina. Todo esto ya no tiene sentido. Las palabras se pierden poco a poco en el limbo del pensamiento. Cómo pesa lo que no ha podido ser dicho. Las cartas condenadas a no ser enviadas.

Pensé en llamarte cuando fui a Barcelona el mes pasado. Pero ya sabes, sólo estuve un par de días y presupuse que nos costaría encontrar un momento para coincidir. Excusas. Y ahora me dicen que te has ido ya. Sin darle la oportunidad a la vida de juntarnos algún día en una cafetería por cualquier pequeña casualidad. Sin darnos tiempo a un cuéntame cómo te ha ido todos estos años.

Recuerdo aquellos días de universidad en los que te conocí como tu ayudante. El alma que ponías en absolutamente todos los detalles. Las fuerzas, las ganas, la ilusión. Lo mucho que me recordabas a mi madre. La enseñanza no es para mí, te decía. No digas tonterías, contestabas.

No sólo me enseñaste tu amor por las letras, las palabras. Y esa palabra que hice mía, que quiero tanto: lletraferida. Un artículo sobre literatura. Un poema. Una noticia bien escrita. Cada día aparecías con un nuevo texto, un libro, una canción. Nunca parabas, sabías que la vida iba demasiado rápido como para desaprovechar un segundo.

Fuiste todo eso y mucho más. Aprendí a disfrutar de la sensación de los pies descalzos sobre la hierba, del sol en la cara. Las cosas pequeñas, las importantes. Me presentaste a Manel. A través de tus ojos vi lo importante que es poner pasión en todo lo que hacemos. Inundabas la habitación con tu entusiasmo embriagador.

Por todo ello lo único que puedo hacer ahora es darte las gracias. Nunca fuiste mi profesora. Pero yo sí he sido tu alumna. Y marchándote así me enseñas tu última lección, la más importante de todas. Que no se trata de dejar nuestra marca en los libros, las calles, las estatuas. Lo que de verdad hace que este viaje valga la pena es esa otra marca que dejamos en las personas que nos han acompañado, imborrable.

mentres fora de l’ull les espelmes es van apagant…

Aunque tú no lo sepas

Sabías lo que significaba esta decisión cuando la tomaste, no me mientas. Un pajarito me ha dicho que ya sabías lo que era estar lejos. Tomar un camino significa renunciar a otros, y tú has tomado ya unos cuantos. Escogiste perderte cumpleaños, bodas y comuniones. Escogiste no estar allí cuando más te necesitan, y no tenerlos a tu lado cuando tú más los necesitas. No escogiste la opción fácil pero recuerda que lo escogiste , es importante no olvidar eso. Sabías que ibas a dar un vuelco a tus rutinas (una vez más) y empezar algo nuevo lejos, muy lejos esta vez. Gira la vida, y vuelta a empezar, ya sabes, esa frase que te gusta tanto. Hace cuatro años que no vives más de nueve meses consecutivos en la misma ciudad. En el último año has pasado por tres gimnasios distintos. Son cosas. Números.

En el fondo te encanta, pero en realidad lo odias. En el fondo lo odias, pero en realidad te encanta.

Sabías que iba a ser difícil, no me mientas. Estar lejos nunca fue bonito, ni sencillo. Es duro no ver crecer a quien más quieres, y no poder estar cuando quien te ha criado más te necesita. Acabas por no pertenecer a ningún lugar y quieres estar en todas partes, leíste un día por ahí. Eso sí, “qué aventurera, qué valiente”. Parvadas. Los problemas y la vida real están siempre en el lugar que abandonas, lo otro es una burbuja a la que te subes y de la que tampoco apetece bajarse.

Ahora sólo quiero pedirte un favor: párate y piensa en todo lo que has ganado, cada risa, cada abrazo, toda tu vida está hecha de esos momentos. Toda esa gente en el camino, los que ya estaban ahí y sabes que siempre estarán y los que llegaron para quedarse. Sí, que ya lo sé pesada, toda esa gente que has ido perdiendo a medida que ibas cambiando de rumbo y ciudad. Pero déjame que te cuente, como le decía Bucay a Claudia, que perder no es perder cuando llevas a alguien siempre contigo, y eso tú también lo sabes, por muy cansada que estés de hacerlo. Te han enseñado tanto que tardarías años en agradecérselo a todos y cada uno de ellos. Son tu casa, son tú, tú eres ellos. Sé lo que me digo. Aunque te gustaría compartir mucho de lo que vives con ellos y no puedes, sabes que pronto los volverás a ver. Y que para vosotros nunca será demasiado tarde.

Y eso es lo que cuenta, que la balanza siempre esté de tu lado. Que todo sume, para mejor. No dejes que eso cambie.

Pero tampoco lo sabías todo, no te creas. No sabías que aprenderías que se puede vivir de formas muy distintas y ser feliz. Que sentirías tantas cosas nuevas en tan poco tiempo. No tenías ni idea de lo que te ibas a encontrar. De hecho, todavía no lo sabes, pero lo sabrás.

Tampoco sabes dónde acabarás, pero para ser sinceros, tampoco quieres saberlo. Y que pasen los años, que vengan los amigos, las experiencias, los países, los viajes, los reencuentros, las despedidas, los aeropuertos…los recibirás con los brazos abiertos cuando lleguen y los abrazarás fuerte cuando se vayan, para robarles un trocito de su esencia, sin que ellos lo sepan, claro.

Así he vivido yo,
como la luz del sueño
que no recuerdas cuando te despiertas.

Luis García Montero