Guilin 桂林 – Diario de a bordo

—¿Oye y qué ha sido de aquella chica que estaba en China y tenía un blog? Si hombre, que era gallega…cómo se llamaba el blog…happy, happy… —Ni idea de qué me hablas. —Que sí hombre, bueno, es igual.

Sí, totalmente desaparecida. Exactamente desde el 15 de julio que no publico nada en este rincón (ni en ningún otro). Cuatro mesecitos de nada. Qué de cosas que han pasado madre mía. ¿Y cuál es la excusa? Pues no la hay, para qué engañarse.

A finales de julio esta menda se fue a España de vacaciones hasta finales de agosto y las vueltas al hogar, qué les voy a contar que no sepan. Los reencuentros, la fiesta, la playa, las tapas… Madrid, Asturias, Galicia…qué hermosas que estaban a la luz del Lorenzo. Después de unas vacaciones espectaculares (en las que además pude reunirme con un grupo de traductores en Pontevedra, todo un placer ;)), llegó la vuelta a la realidad y la vuelta a China. Y desde que llegué en septiembre no he parado, palabrita del niño Jesús.

Empecé en una guardería nueva en la que tengo bastantes más clases que en la anterior y en la que exigen bastante más (la otra era una guardería de pueblo más humilde y esta es una guardería privada de ciudad). Pero si solamente fuera eso, mi horario sigue siendo el mismo y no sería la cosa para tanto. El problema es que desde que llegué hace dos meses, me he mudado (¡y qué mudanza!), han llegado profesores nuevos (¡estamos formando nuestro gueto español!), gimnasio nuevo, clases de chino, he empezado a dar clases extra a niños de primaria, luego clases de conversación a adultos…todo eso combinado con una empresa que no deja de…entreternos, digamos.

Pero no todo ha sido trabajar, ni mucho menos. En octubre tuvimos 10 días de vacaciones por la Fiesta Nacional china, la cual conmemora el establecimiento de la República Popular China por Mao Zedong en el año 1949. Entonces aprovechamos para escaparnos al Sur, concretamente a Guilin, en la provincia de Guangxi.

Guilin, Guangxi.
Guilin, Guangxi.

La verdad que íbamos algo asustadas al viajar en un festivo chino porque se mueve todo el mundo y si normalmente la cosa ya está a tope, por esas fechas peor. Peor ¿pero cómo peor?. Así de peor.  He aquí un documento gráfico de la muralla china en el Día Nacional.

Imagen sacada de Shanghaaist.
Imagen sacada del Shanghaaist.

Contrariamente a lo esperado debo decir que aunque había gente, el viaje fue bastante bien en ese sentido y no tuvimos problema alguno más que alguna que otra cola, un par de codazos y ya. Una vez escuché que en Inglaterra hacer cola es deporte nacional, aquí también, pero en la modalidad de colarse.

Pasemos ahora a lo importante, Guilin, las montañas de Son Goku. Hacía ya tiempo que quería ir a verlas porque me habían hablado muy bien del sitio y tenía ganas de ver el Sur de China así que nos decidimos a hacerlo en estas vacaciones. En un principio nos planteamos ir por nuestra cuenta pero nuestro jefe nos recomendó ir con una agencia y hacer un viaje organizado con chinos. You must be kidding, pensamos. Poh va a ser que no, cuando vimos los precios. China es un país barato pero viajar dentro del país no lo es tanto. El ahorrarse unos yuanes  implicaba además una cosa: tren de 27 horas en lugar de avión. ¿Pero y lo bohemio que es viajar en tren?. Vamos que nos vamos.

Lo que viene a partir de ahora son mis impresiones del viaje, los sitios y la gente que vi.

Día 1. Martes/01/10/13

09:44 am

Hora uno de veintisiete en el tren. Salimos de Pekín para Guilin. Llueve. Qué ganas. Llevo mucho tiempo queriendo hacer este viaje. Es un poco lo que venía buscando, una de las piezas del puzle. No sé si hasta este momento estoy decepcionada con el país o con la gente, o más bien sólo un poco enfadada. Quizás sea el trabajo, no lo sé. Todo va a ratos aquí, maldita montaña rusa. A ratos me frustran, no entiendo nada y su forma de actuar me parece totalmente sin sentido ni lógica. ¿Acaso no pueden ser normales por un momento? ¿O dejar de intentar timarme? ¿O…? A ratos (otros, claro) los quiero, me apasiona su forma de ser y siento que tenemos mucho que aprender de ellos. Sobretodo de la gente mayor y de los niños. Siempre hay algo que aprender de los niños.

Tren

11:06 am

He abierto los ojos y tenía a dos niños con los ojos llenos de curiosidad que han dicho “buenos días” (sí, así tal cual, en español) y se han ido corriendo. Me pregunto si estaba soñando.

¡Buenos días!
¡Buenos días!

12:45 pm

Aunque suene poco creíble, el tiempo pasa rápido. El paisaje también pasa, contaminado y feo, para ser sinceros. Los niños que hablan español no eran de un sueño, han vuelto. Se han sentado con nosotras y nos han contado que estudian español (obligatorio) en el colegio. La niña me ha llamado jiejie  (hermana mayor) y me ha dicho que se iba a hacer los deberes. Y el tiempo sigue volando. Me parece increíble que lo esté disfrutando tanto. Es como concentrar todas las horas de tiempo libre que necesitaba estas semanas en un día: leer, escribir, ver series…Realmente mi cerebro necesitaba un descanso.

17:16 pm

Hace un rato se ha sentado en nuestra cama una pareja y una señora, e veña leria. ¿Te lo puedes creer? En NUESTRA cama y sin preguntar. La pareja ni siquiera tenía sus camas en nuestro vagón y tan tranquilamente que han dejado sus mochilas y su comida a los pies de la cama y se han sentado. En un momento ha llegado la niña que habla español y ha visto tanta gente que se ha ido. Ya nos hemos convertido en la atracción principal del vagón. Y todo lo que hemos hecho es estar sentadas en nuestras camas, olé. Hemos sufrido el interrogatorio de rigor y luego pasado a sentirnos algo incómodas, por la invasión del espacio personal y todo eso, no sé.

Más tarde he escuchado a la señora decirle a una amiga que los aviones son aburridos y aunque el trayecto es más corto, en el tren se pasa mejor. Esto me ha hecho pensar sobre nuestra reacción al estar rodeadas de gente que en el fondo sólo querían charlar un rato y lo abiertos que son aquí en ese sentido y lo que les gusta el barullo y la gente. A veces parece que alguien desconocido que quiere entablar conversación nos molesta y pasa pronto a ser un pesado o un pirado.  Eso sí, a no ser que sea alguien terriblemente guapo o interesante, que entonces ya es distinto oye. Quizás simplemente vamos demasiado ocupados a todas partes. Aquí les encanta hacer amigos allá por dónde van, charlar, preguntar y conocer. Preguntar, nunca se cansan de preguntar. En cambio parece que a nosotros a veces no sé, como diría mi madre, todo nos molesta.

Día 2. Miércoles/02/10/2013

06:56

Me he despertado y el paisaje ya no era el mismo de ayer. Amanece y todo está bañado por un naranja precioso que me encanta, por algo es mi color preferido. La vegetación se extiende hasta dónde no me alcanza la vista, cómo lo echaba de menos. Bienvenidos al Sur. Las casas también son distintas. Por fin son casas, y no edificios de 30 plantas. Son todas prácticamente iguales, de tres plantas y con cierto toque a taberna del Oeste y de diferentes colores. Un poco bizarro eso sí, que para eso estamos en China. El cielo no es azul, pero casi. Ayer por la noche al final estuvimos un buen rato de cháchara con la señora y su hija que también están en nuestro “compartimento”. Y las comillas van porque no hay más separación entre compartimentos que la pared de las literas.

笑一个。
笑一个。

12:17

He visto palleiros y entonces me he sentido como en casa. Me divierte que cosas tan no sé, de casa, pueda encontrarlas a tantos quilómetros de distancia. Hemos acabado el viaje llenas de caramelos (regalos de los niños) y fotos con medio vagón.

14:47

Ya estamos en el hotel, que está muy bien.  Guilin se ve precioso, se me hace raro ver el pueblo/ciudad totalmente rodeado de montañas. Edificios o casas pegados a una montaña preciosa. Hoy tarde libre.

23:00

Al llegar hemos salido a comer mifen que son fideos de arroz de Guilin que típicos de aquí (桂林米粉) y estaban buenísimos. Por casualidad paseando hemos encontrado un parque llamado “Seven Star Scenic Area”  七星景区 y como no estaba incluido en el tour hemos entrado. Me ha gustado mucho poder pasear por allí un buen rato. Se llama así por sus siete picos y el recinto es enorme. Hemos entrado a unas cuevas que estaban bastante bien, visto monos salvajes…De lo que más me ha gustado ha sido el paseo a la salida de las cuevas cuando ya caía el sol.

Las bolas del dragón.
Las bolas del dragón.

Luego al salir nos hemos acercado andando al centro y hemos cenado en el Kentucky (¡viva!). Después de cenar hemos estado paseando por una zona con calles peatonales que la verdad que en un país en el que cabe la posibilidad de ser atropellado por una moto eléctrica en cualquier momento, se agradece. Eso sí, cuánta gente madre mía.

El día ha estado muy bien y por fin he salido con la cámara y hecho algunas cuantas fotos, sobretodo de gente, que es lo que me gusta. Aquí tienen los rasgos distintos (no sabría explicar exactamente cómo) y son más morenos. En la provincia de Guangxi, además de contar con la etnia han, habitan otras etnias como los Zhuang, Hui, Miao, Yao y Dong.

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Día 3. Jueves 03/10/2013

Un día espectaculá, maravilloso, ehtupendo… Por la mañana hemos dejado el hotel y hemos hecho una ruta en barco por el río Lijiang. No me extraña que les llamen las montañas de Son Goku, podría haber aparecido con su nube voladora en cualquier momento. El paseo ha durado toda la mañana, hemos comido (y bien) en el barco.

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Luego hemos comprado las entradas para el espectáculo de Liu Sanjie 刘三姐. En principio según nuestra guía no quedaban y era muy difícil conseguirlas pero aquí todas las cosas se consiguen de la manera menos esperada. Nos han puesto un vídeo en el barco sobre el espectáculo y luego el señor con el que compartíamos mesa que sabía que queríamos ir nos ha avisado de que una señora estaba vendiendo entradas al fondo del barco.

Nos hemos acercado al corro de señoras y de lo primero que hemos escuchado ha sido “a las extranjeras no, que luego no me entiendo con ellas”. He entrado en modo guerrero nada más escucharlo. Que me vas a dejar tú a mí sin entrada por tener los ojos redondos. Érache boa. Después de dar la lata un buen rato y con la ayuda de las señoras de nuestro tour que han sido muy amables y han hecho presión, hemos conseguido comprar las entradas.

Al salir del barco nos han llevado en autobús al hotel de Yangshuo, hemos dejado las cosas y nos hemos apuntado a un paseo en balsa de bambú por el río Yulong. Con el tiempo justo para dejar las cosas, lavarnos la cara y bajar a recepción. Cual ha sido nuestra sorpresa cuando hemos bajado, salido a la calle con la chica que lo organizaba y visto que hasta el río se iba en…¡bicicleta!

La primera reacción ha sido de mmmm….¿estamos locos o qué? Recuerden señores que la única norma de circulación totalmente válida en este país es el “yo te pito, tú te apartas”. Aunque rápidamente (unos dos segundos en mi caso) el “estamos locos” ha pasado a ser “me encaaaaanta”.

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Después de pasar la calle principal y arriesgar la vida un par de veces, llegamos al camino en sí y puedo decir que para mí fue de lo mejor del viaje. Una ruta de 8 km en bicicleta totalmente rodeada de montañas espectaculares, vegetación, casitas, gente sentada en la puerta de sus casas, animales… de película. Lo disfruté como una enana.

Luego llegamos al río Yulong y yo fui con Sandra en una balsa e Irene con una chica china que venía con nosotros en otra. El paseo también me encantó, el paisaje era una vez más espectacular. Como decía el balsero que era un cachondo, 美山,美水, 美女, lo que viene a ser, montañas bonitas, agua bonita y mujeres bonitas, olé qué arte. En el medio del río se podían encontrar plataformas de madera en las que cocinaban pescado con mesitas y todo. En una de ellas el balsero se paró a hablar con unos chicos y acabamos subiendo a la plataforma con ellos. Nos invitaron a comer kaoyu 烤鱼, pescado a la brasa,  que estaba picante pero estaba buenísimo e intercambiamos el Weixin, una especie de Whatsapp chino.

Luego dimos la vuelta para volver al embarcadero, eso sí, antes pasando por un desnivel en el que al caer la balsa te sacaban fotos, bueno al caer y un buen rato haciendo poses, sonreíd, ahora esta pose, ahora esta, ahora esta. Luego amablemente en otra plataforma te las imprimían y vendían. Y con lo graciosas que estaban ¿quién se resiste?

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Volvimos en bicicleta al hotel y esa noche quedamos para cenar con el grupo del pescado a la brasa. Eran unos chicos que vivían en Pekín que trabajaban en “finances” (así de general oye) y que también estaban de visita.

Uno de ellos vino a recogernos al hotel porque no sabíamos dónde estaba el restaurante. Nos planteamos ir en taxi pero el tráfico estaba literalmente parado. Entonces dijo: ¿oye vamos en moto?. Mmmm… ¿y de dónde vas a sacar la moto majo? (en teoría él había llegado en taxi). Cuando pusimos cara de pues vale, levantó la mano y paró a un par de motos. Yo llevaba todo el día preguntándome por qué había tantas motos de 125 cc en Yangshuo. Respuesta: ¡Son motos-taxi!. Éramos cuatro, seis con los respectivos “taxistas” y evidentemente dos motos eran suficientes. De tres en tres. El paseo nocturno fue genial, ir en moto lo cual adoro por Yangshuo rodeada de luces y montañas…Tengo que decir que Yangshuo me gusta bastante más que Guilin, no sé  pero le veo más encanto.

Luego fuimos a cenar un montón de cosas típicas, la mitad no sabíamos lo que era, lo que sí no faltó fue el 啤酒鱼 pescado a la cerveza típico de Guilin  y la malanga, algo así como una patata blanda que utilizan mucho para cocinar por esa zona. Por último fuimos a un pub en el que la música no estaba nada mal y estuvimos jugando a dados (si ni para beber somos tan distintos) y luego vuelta al hotel.

Malanga.
Malanga.

Día 4. Viernes 04/10/13

Por la mañana hemos ido a ver unas cuevas, concretamente la Cueva de la Flauta de la Caña pero como ya habíamos visto la de las Siete Estrellas éstas se han hecho un poco largas de más. Bueno un mucho, íbamos también cansadas, todo hay que decirlo. Aunque sí eran muy bonitas no sé, personalmente no acabo de conectar con las cuevas.

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A continuación hemos pasado por la Colina de la Luna, su nombre proviene del arco que posee, el cual se asemeja a una media luna.

Colina de la Luna.
Colina de la Luna.

Después hemos ido a un parque en el que había un árbol milenario y hemos paseado un buen rato por allí, bastante bonito la verdad. Había gente vendiendo detallitos por todas partes. Gente mayor, muy mayor.

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Esta noche hemos ido a ver el espectáculo de Liusanjie. Al llegar han repartido las entradas y curiosamente, una vez más, las waiguoren, van a parte. Quién dice a parte dice unas 10 filas más atrás que el resto de chinos que van con nosotros. Tras escuchar “estas entradas de la fila de atrás son para las extranjeras” y como es un tema que ya nos toca la moral hemos preguntado que por qué y ha dicho que había sido simplemente una cosa del ordenador. Casualidades. Que luego se veía perfectamente e incluso igual mejor porque las butacas estaban más altas, pero en fin.

Es una de las cosas que yo creo que quema bastante al extranjero viviendo en China (de hecho lo he leído en bastantes blogs últimamente). No importa los años que pases en este país, el buen chino que hables o lo que sepas de su cultura. Al fin y al cabo siempre serás un laowai, te mirarán por la calle (¡incluso se asustarán al verte!) y tanto para lo bueno como para lo malo, serás tratado de forma diferente.

La actuación, que se llama “Impresión de Liu Sanjie” está dirigida por un famoso director de cine chino, Zhang Yimo. Os dejo un vídeo del espectáculo completo pero si tenéis pensado viajar a Guilin a algún día os aconsejo no verlo. Opino que lo mejor, además de la actuación coordinada de cientos de personas, es el factor sorpresa . Se lleva a cabo en el propio río Lijiang, rodeado de montañas, un escenario impresionante.

Día 5. Sábado 05/10/13

Lo primero que hemos ido a ver ha sido unos jardines (no recuerdo el nombre). Incluía también un paseo en barquita en el que ibas pasando por zonas en las que hacían pequeñas “actuaciones” imitando a las etnias de la zona años atrás. Un poco Indonesia en Port Aventura la verdad. Me ha dado algo de pena, es algo así como ser la caricatura de uno mismo. Luego en unas casitas hemos visto como tejían.

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Luego hemos ido a  象鼻山 Xiangbi Shan, la Colina de Trompa de Elefante  y tengo que decir que me ha decepcionado un poco. La montaña en sí es bonita pero las vistas de la ciudad no son de lo mejor que uno se pueda esperar y es un poco triste ver cómo los edificios en construcción van rodeando el parque.

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En un momento que nos hemos sentado a descansar en un banco, hemos sufrido el momento “flashea al extranjero”. Han empezado a pararse chinos pidiendo si podían hacerse fotos con nosotros (un clásico aquí). Bueno, no pasa nada, sonríes. Una foto, dos, tres, cuatro, cinco…No exagero. Empezamos a sentirnos como monos en jaulas. Que todos nos lo han pedido amablemente (bueno algunos directamente se han sentado al lado y ya) pero es como dios mío, no podía ni girarme a hablar. A 10 yuanes la foto hubiéramos hecho el agosto. A los cinco minutos nos hemos ido.

Luego vino el follón del tren. Esto lo voy a resumir y mucho. Digamos que llevábamos toda la semana preguntando la hora de nuestro tren y la guía ignorándonos, como quien oye llover. Y cuando llegó el momento, resulta que todo el mundo menos nosotras y una familia, vuelven en un tren que llega antes a Pekín. El problema es que justo los que vamos en el tren que llega más tarde por la noche, somos los que tenemos que ir a Tianjin y los que nos quedamos sin conexión entre ambas ciudades. A partir de ahí vinieron enfados, discusiones, quejas… todo en vano.

El tren de vuelta se hizo bastante más pesado sobretodo ante la perspectiva de al llegar a Pekín tener que esperar a que saliera el primer tren de la mañana. Hicimos lo que pudimos esperando en el Kentucky (jugar a las cartas, bailar…) mientras todos dormían.

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Y nada, todo lo bueno se acaba. Me ha encantado el viaje pero sobre todo me ha dejado con ganas de más y con la idea de que el año que viene quizás mi destino esté un poco más al Sur. Who knows.

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