Aunque tú no lo sepas

Sabías lo que significaba esta decisión cuando la tomaste, no me mientas. Un pajarito me ha dicho que ya sabías lo que era estar lejos. Tomar un camino significa renunciar a otros, y tú has tomado ya unos cuantos. Escogiste perderte cumpleaños, bodas y comuniones. Escogiste no estar allí cuando más te necesitan, y no tenerlos a tu lado cuando tú más los necesitas. No escogiste la opción fácil pero recuerda que lo escogiste , es importante no olvidar eso. Sabías que ibas a dar un vuelco a tus rutinas (una vez más) y empezar algo nuevo lejos, muy lejos esta vez. Gira la vida, y vuelta a empezar, ya sabes, esa frase que te gusta tanto. Hace cuatro años que no vives más de nueve meses consecutivos en la misma ciudad. En el último año has pasado por tres gimnasios distintos. Son cosas. Números.

En el fondo te encanta, pero en realidad lo odias. En el fondo lo odias, pero en realidad te encanta.

Sabías que iba a ser difícil, no me mientas. Estar lejos nunca fue bonito, ni sencillo. Es duro no ver crecer a quien más quieres, y no poder estar cuando quien te ha criado más te necesita. Acabas por no pertenecer a ningún lugar y quieres estar en todas partes, leíste un día por ahí. Eso sí, “qué aventurera, qué valiente”. Parvadas. Los problemas y la vida real están siempre en el lugar que abandonas, lo otro es una burbuja a la que te subes y de la que tampoco apetece bajarse.

Ahora sólo quiero pedirte un favor: párate y piensa en todo lo que has ganado, cada risa, cada abrazo, toda tu vida está hecha de esos momentos. Toda esa gente en el camino, los que ya estaban ahí y sabes que siempre estarán y los que llegaron para quedarse. Sí, que ya lo sé pesada, toda esa gente que has ido perdiendo a medida que ibas cambiando de rumbo y ciudad. Pero déjame que te cuente, como le decía Bucay a Claudia, que perder no es perder cuando llevas a alguien siempre contigo, y eso tú también lo sabes, por muy cansada que estés de hacerlo. Te han enseñado tanto que tardarías años en agradecérselo a todos y cada uno de ellos. Son tu casa, son tú, tú eres ellos. Sé lo que me digo. Aunque te gustaría compartir mucho de lo que vives con ellos y no puedes, sabes que pronto los volverás a ver. Y que para vosotros nunca será demasiado tarde.

Y eso es lo que cuenta, que la balanza siempre esté de tu lado. Que todo sume, para mejor. No dejes que eso cambie.

Pero tampoco lo sabías todo, no te creas. No sabías que aprenderías que se puede vivir de formas muy distintas y ser feliz. Que sentirías tantas cosas nuevas en tan poco tiempo. No tenías ni idea de lo que te ibas a encontrar. De hecho, todavía no lo sabes, pero lo sabrás.

Tampoco sabes dónde acabarás, pero para ser sinceros, tampoco quieres saberlo. Y que pasen los años, que vengan los amigos, las experiencias, los países, los viajes, los reencuentros, las despedidas, los aeropuertos…los recibirás con los brazos abiertos cuando lleguen y los abrazarás fuerte cuando se vayan, para robarles un trocito de su esencia, sin que ellos lo sepan, claro.

Así he vivido yo,
como la luz del sueño
que no recuerdas cuando te despiertas.

Luis García Montero

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