“En Pekín hay veinte millones de personas fingiendo vivir”

Tras tener esto muy abandonado, he decidido publicar una entrada un poco diferente. A menudo veo artículos en chino que me parecen muy interesantes y es una pena que no se tenga acceso a ellos en español. Uno de estos artículos es el publicado el pasado 23 de julio por el bloguero chino Zhang Wumao con el título “En Pekín hay veinte millones de personas fingiendo vivir” (北京有2000万人假装在生活).

En el texto se habla de distintos aspectos de la vida en Pekín y las penosas condiciones que padecen algunos habitantes de la metrópolis china. El artículo ha tenido mucha repercusión en las redes sociales del país hasta llamar la atención de la censura (que lo ha eliminado casi por completo de las mismas). Su alcance ha sido tal que ha recibido respuestas de algunos periódicos nacionales y personas individuales con títulos que imitan al original como: “En Pekín, hay veinte millones de personas que viven valientemente”.

Aunque coincido con algunas cosas pero discrepo en otras (o más bien creo que el artículo solo refleja una de las mil caras de las ciudad); sí es cierto que el Pekín del que habla Zhang Wumao es real para muchos. Especialmente para los inmigrantes del campo. Aquí os lo dejo para que opinéis vosotros mismos:

En Pekín hay veinte millones de personas fingiendo vivir

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Beijing no tiene calor humano

Los amigos de fuera de la ciudad a menudo critican: “la gente de Pekín tiene mucho dinero y les gusta presumir, pero no son amables. Vengo a tu misma ciudad, ¿y no podemos ni vernos? Nos conocemos desde hace años, ¿y ni siquiera me acompañas al aeropuerto para despedirme?” Lo cierto es que es difícil para los pekineses ser tan hospitalarios como la que vive en otras zonas de China. Ir a recogerte y llevarte o mostrarte la ciudad son cosas que cuestan de verdad como para que lo hagan por ti.

Los pekineses están muy ocupados. Ocupados hasta las once de la noche, cuando todavía están atrapados en un atasco por el tercer anillo. El coste en términos de tiempo de las relaciones sociales en Pekín es demasiado alto, tan alto que es más rápido ir a cenar a la ciudad vecina de Tianjin, que ir desde Shijingshan (oeste de Pekín) hasta Tongzhou (al este). Pekín es muy grande, tan grande que no parece en absoluto una sola ciudad.

¿Cómo de grande es en realidad Pekín? Es tan grande como 2.5 veces Shanghái, 8.4 veces Shenzhen, 15 veces Hong Kong, 21 veces Nueva York o 27 veces Seúl. En el año 2006 cuando llegué a Pekín, el metro sólo tenía las líneas 1, 2 y 13. Hoy en día, a no ser que haga una búsqueda en Baidu, me es imposible recordar cuántas líneas tiene ya la ciudad. Hace 10 años iba en autobús a buscar trabajo y me negaba a ir a entrevistas fuera del cuarto anillo. Ahora  las grandes compañías como Jingdong, Tencent y Baidu están todas fuera del quinto.

Cuando vinieron amigos míos de fuera a Pekín, pensaban que estábamos muy cerca, pero en realidad no estamos en la misma ciudad, estamos en muchas ciudades distintas: Haidian, Guomao, Tongzhou, ShijingShan… Si tenemos en cuenta el tiempo, una persona de Tongzhou que esté saliendo con una de ShijingShan estará en una relación a distancia, si vamos desde el norte del quinto anillo hasta Yizhuang, podemos decir que hemos hecho un viaje de negocios.

Durante los últimos diez años, Pekín ha controlado continuamente la vivienda, el tráfico y la población, pero este bollo de pan no hace más que expandirse y hacerse más y más grande. Hasta tal punto que un compañero de clase de Xi’an me llamó y me dijo que también estaba en Pekín, cuando le pregunté en qué zona exactamente su respuesta fue: en el decimotercer anillo.

Pekín es un tumor y nadie puede controlar lo rápido que crece. Pekín es un río y nadie puede decir con seguridad dónde están sus límites. Pekín es un creyente, y solo Xiongan (NT: Xiongan es un centro de desarrollo estatal en la provincia cercana de Hebei) puede traerle la salvación.

La frialdad de los pekineses no se dirige únicamente a la gente de fuera, se tratan de la misma forma entre amigos de la ciudad. Cada vez que algún compañero del colegio o la universidad viene a Pekín y nos reunimos suele decir: “¿Aquí en Pekín os veréis a menudo no?” A lo que contesto, “Las veces que vosotros venís en un año, son más o menos las veces que nos vemos”.

En Pekín, si hemos intercambiado las tarjetas de visita es que ya nos conocemos, si nos llamamos un par de veces al año, podemos llamarlo una buena amistad. Si hay alguien a quien no le importe ir del este al oeste de la ciudad únicamente para comer contigo, es que sois amigos de por vida. Aquellos a los que vemos todos los días y con los que comemos siempre, son solo compañeros de trabajo.

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Pekín es en realidad el Pekín de los forasteros

Si a una persona china le pides que escoja una ciudad que visitar obligatoriamente en su vida, estoy convencido de que la mayoría escogerán Pekín. Porque es la capital, donde está Tian’anmen, la Ciudad Prohibida, la Gran Muralla y cientos de teatros, grandes y pequeños. Desde teatro moderno, ópera u obras tradicionales hasta diálogos cómicos o duetos de baile y danza típicos de las provincias del norte,  no importa que te guste el arte intelectual o el popular, en Pekín siempre podrás encontrar lo que tu espíritu precise. Pero estas cosas no tienen nada que ver con la gente de Pekín.

Si entras en los grandes teatros de la ciudad, seis de cada diez personas son gente de fuera con diferentes acentos, otros tres más acaban de llegar a Pekín, gente joven que no ha tenido suficiente de la novedad. El último que queda, sentado en la esquina matando el tiempo aburrido con el teléfono, es el guía local.

En los once años que llevo en Pekín, he visitado once veces la Gran Muralla, doce veces la Ciudad Prohibida, nueve el Palacio de Verano y veinte el Nido. Me siento completamente indiferente ante las impresionantes construcciones de larga historia de esta ciudad. Cuando subo a la Gran Muralla, solo suelo pensar en la dama Meng Jiang (NT: heroína de la dinastía Qin que recorrió una larga distancia para ver a su marido que trabajaba en la muralla, cuando llegó allí él había muerto el día anterior. La leyenda cuenta que las lágrimas de ella abrieron tal grieta en la muralla que mostraron el cuerpo de su marido), encontrando difícilmente ese orgullo nacional por una de las maravillas del mundo. Caminando por la Ciudad Prohibida, solo veo una habitación vacía tras otra, incluso la pocilga de mi pueblo tiene más vida e interés.

Cuando se habla de Pekín lo que mucha gente piensa inmediatamente es la Ciudad Prohibida, Houhai, el barrio artístico 798…piensan en historia, cultura y rascacielos. ¿Estas cosas son buenas o malas? ¡Buenas! ¿Te hacen sentirte orgulloso o no? ¡Claro que sí! Pero estas cosas no nos darán de comer. Lo que los pekineses sienten más son los atascos, la contaminación y los altos precios de la vivienda que los asfixian. Sienten que cuando salen de casa no se pueden mover, y en casa no pueden respirar.

 

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Pekín, en el fondo, es el Pekín de los pekineses

Si todavía se puede afirmar que Pekín tiene ese tenue olor a humo, entonces este es el humo que sale de los locales que han vivido aquí durante generaciones. Este olor proviene de los pajarillos en jaulas que crían, sale de los calmados ventiladores de hojas de palma que limpian el aire tras las cenas, sale de ese tono arrogante que tienen los taxistas…

Los pekineses intentan con ganas dejar un halo de vida en esta ciudad, haciendo que parezca un sitio en el que la gente vive.

Este halo de vida de la gente de Pekín se lleva en los genes, y también emana de las entrañas de sus cinco apartamentos. Mientras que los oficinistas del distrito Oeste están emocionados con sus pagas extraordinarias de final de año, los nuevos ricos de la zona sur de la ciudad dirán orgullosos que tienen cinco apartamentos. Cuando los programadores informáticos de Haidian acaban de escribir un código, miran fotos de Zhang Zhetian, esposa del fundador de JD, Richard Liu, y fantasean con ser él, los  nuevos ricos de la zona sur de la ciudad seguirán con afirmando con seguridad que tienen cinco apartamentos. Cuando la élite de los medios de comunicación en Chaoyang acabe de firmar un gran pedido y mire tras las ventanas de sus oficinas en el CBD contemplando las vidas de la gente, se seguirá escuchando a los nuevos ricos de la zona sur, repitiendo con arrogancia, “yo tengo cinco apartamentos”.

Si no tienes cinco apartamentos, ¿Cómo puedes estar tranquilo? ¿Cómo puedes sentir ese halo de vida? ¿Cómo podrás relajarte como los viejos de Pekín, jugar al ajedrez, entretenerte con los pájaros, escuchar ópera china y beber té?

En Pekín, la generación de inmigrantes que no tiene vivienda, está destinada a permanecer atrapada en el sistema inmobiliario de por vida. Luchan durante más de una década para comprar el apartamento del tamaño de una jaula de un pájaro y luego tienen que pasar otra década luchando para cambiarse a una segunda casa un poco más grande. Si prosperas pronto, enhorabuena, puedes plantearte un apartamento en la zona universitaria.

Como si al tener un piso en la zona de las universidades, tus hijos ya pudieran ir a Tsinghua o la Universidad de Pekín. Sin embargo los que se gradúan en estas universidades no pueden permitirse comprar un piso. O se quedan acompañándonos en nuestros pisos abarrotados y destartalados, o empiezan la lucha desde cero, para poder comprar uno ellos mismos.

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En el año 2015, la película “Mr.Six” llegó al cine. En mis momentos de Wechat (NT: red social cuyos “momentos” son similares al muro del Facebook) todo el mundo ridiculizaba al protagonista por su “sabor pekinés”. Yo sentía algo similar.

En mi más de una década en la ciudad, siempre me he negado a ir a Wukesong a ver al Shougang (equipo de baloncesto local) o al Estadio de los Trabajadores a ver al Guoan (fútbol); porque no tengo verdadera pasión por ellos ni tampoco puedo insultar y maldecir al estilo de Pekín. Pero tras mucho tiempo aquí, alcanzarás cierto entendimiento mutuo con los locales. Una vez tengas un conocimiento real de ellos, no habrá forma de que los etiquetes tan fácilmente.

De hecho, no todos los locales son poco amistosos con los de fuera, muchos de mis amigos son niños ricos de Pekín. Y tampoco es que ninguno de los jóvenes de Pekín quiera progresar, sentándose a disfrutar los logros de otros, de hecho la mayor parte de los jóvenes locales luchan tan diligentemente como nosotros.

Puede que no te guste Mr. Six, que no te guste su forma pekinesa y arrogante de presumir e insultar, pero aún así tienes que respetarlo. Como respetas a la gente del noreste que lleva collares de oro o respetas a los de Shandong que comen cebollinas. Es su cultura y sus costumbres. Si no puedes aplicar aquello de allí donde fueres haz lo que vieres, lo mínimo que puedes hacer es respetarlo en la distancia.

Una vez tomé un taxi a la calle Lin Cui. Temía que el conductor no supiera cómo ir y abrí el GPS en mi teléfono para ayudarle. Dijo que no hacía falta porque que conocía el sitio: hace 30 años allí había una fábrica de harina, hace diez la fábrica fue derruida y se construyeron viviendas sociales. Le pregunté cómo conocía tan bien la zona y con la pena dibujada en la cara me contestó: allí estaba mi casa.

Pude escuchar la nostalgia y el resentimiento en sus palabras. Para los nuevos inmigrantes Pekín es un sitio lejano en el que no pueden permanecer, para los locales, la ciudad es un hogar al que no pueden retornar.

Nosotros, como extranjeros, nos quejamos de Pekín mientras echamos de menos nuestros pueblos natales. Sin embargo, tenemos la oportunidad de volver a ellos. Todavía están ahí. Es solo que cada vez van cayendo más en la decadencia diaria y ya no tenemos forma de adaptarnos allí. Pero para los nativos de Pekín, ya no hay vuelta atrás a su pueblo natal, el cual ha cambiado a una velocidad sin precedentes. Nosotros todavía podemos encontrar la antigua casa de nuestro abuelo, pero para muchos pekineses, la única opción para encontrar su casa natal es a través de las coordenadas de un mapa.

Algunos dicen que somos los de fuera los que hemos construido Pekín, que si no fuera por nosotros, la gente de Pekín no tendría ni para el desayuno. Es la gran cantidad de gente de las provincias la que ha hecho que suban los precios de la vivienda de la ciudad, creando una ciudad próspera. Pero, ¿lo has pensado alguna vez? Puede que los locales no necesiten este tipo de prosperidad, ni tampoco necesiten que suban los precios de la vivienda. Ellos son como nosotros, deseando un lugar donde vivir con montañas y ríos idílicos, pocos coches y menos personas.

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Este año han comenzado a enladrillar “los agujeros de la pared” del centro de la ciudad. Cada vez más pequeñas tiendas, hoteles y restaurantes son forzados a cerrar y  un mayor número de gente con trabajos de baja calificación ha sido forzada a marchar. Esta forma de control basada en “disfrazar” y “adelgazar” nos pone en el camino hacia una ciudad más moderna y con clase, pero deja cada vez más lejos una vida cómoda y económica, alejándonos también del espíritu tolerante y abierto de la ciudad.

Aquellos que buscaban cumplir sus sueños están escapado lejos: Australia, Nueva Zelanda, Canadá o la Costa Oeste de los Estados Unidos. Aquellos que han perdido la esperanza de alcanzarlos también se han ido lejos. Se han vuelto a Hebei, al noreste del país y a sus casas.

Quedan 20 millones de personas en esta ciudad, pretendiendo vivir. Pero en realidad, no queda vida en esta ciudad. Aquí solo quedan los sueños de unos pocos, y el trabajo de muchos.

Original: Zhang Wumao

Traducción: Sara Viñas

Gracias a Manya Koetse por dejarme utilizar su traducción en inglés para contrastar. La podéis leer aquí. Thanks Manya 😉

Mirada y nube: escritura creativa

El sábado pasado fui por primera vez a un taller de escritura creativa en el Instituto Cervantes aquí en Pekín. El taller lo impartía Guillermo Bravo, escritor y periodista argentino. Nunca había asistido a nada similar y la experiencia me encantó. Me gustaría también resaltar que éramos cuatro españoles y cinco chinos, estos últimos algunos de los cuales llevaban tan sólo dos añitos de estudio de la lengua española. Habría que haberme visto a mí con dos años de chino en un taller de escritura creativa…hubiera sido divertido. El curso me gustó mucho tanto por ver lo que otras personas especialmente las chinas escribían en español (no sé, me pareció muy curioso); como por lo que vi que podía escribir yo misma, distinto a lo que estoy acostumbrada.

Por ello es que he decidido publicar aquí un pequeño texto de uno de los ejercicios. Nos proporcionaban dos palabras y con lo que éstas nos evocaran teníamos unos 20 minutos para escribir algo, lo que quisiéramos. Había pensado en mejorarlo y/o ampliarlo porque es muy cortito pero he decidido publicarlo tal cual la última versión de aquel día porque si no pierde la gracia de la improvisación. Mis dos palabras fueron, como seguramente ya habréis adivinado: mirada y nube.

Ayer di a luz a un niño que por ojos tenía dos nubes. Ayer di a luz a un cuento que tenía nublada la mirada. Dígame, señor doctor, qué le sucede a mi bebé. Explíqueme usted, señor doctor, por qué he dado a luz a un cuento que es como una página en blanco. Escribo en él mis palabras, pero se escapan, sin rumbo, volando entre las nubes blancas. Éstas no me dejan pasar, no consigo ver más allá de su mirada. A usted le suplico, doctor, ayuda desesperada. Mi miedo es, como usted sabrá, doctor, las nubes grises de esta mañana. Yo sé que anuncian tormenta. Y yo no quiero que la lluvia se lleve a mi cuento, a mi niño de nubes blancas.

Lena

“Només volia escriure’t per dir-te que me’n recordo molt de tu i de la teva manera tan positiva de veure la vida…”

Todavía guardo un correo para ti en borradores desde hace ya más de un año. Lo escribí al poco tiempo de aterrizar en este país de locos. T’agradaria molt la Xina. Todo esto ya no tiene sentido. Las palabras se pierden poco a poco en el limbo del pensamiento. Cómo pesa lo que no ha podido ser dicho. Las cartas condenadas a no ser enviadas.

Pensé en llamarte cuando fui a Barcelona el mes pasado. Pero ya sabes, sólo estuve un par de días y presupuse que nos costaría encontrar un momento para coincidir. Excusas. Y ahora me dicen que te has ido ya. Sin darle la oportunidad a la vida de juntarnos algún día en una cafetería por cualquier pequeña casualidad. Sin darnos tiempo a un cuéntame cómo te ha ido todos estos años.

Recuerdo aquellos días de universidad en los que te conocí como tu ayudante. El alma que ponías en absolutamente todos los detalles. Las fuerzas, las ganas, la ilusión. Lo mucho que me recordabas a mi madre. La enseñanza no es para mí, te decía. No digas tonterías, contestabas.

No sólo me enseñaste tu amor por las letras, las palabras. Y esa palabra que hice mía, que quiero tanto: lletraferida. Un artículo sobre literatura. Un poema. Una noticia bien escrita. Cada día aparecías con un nuevo texto, un libro, una canción. Nunca parabas, sabías que la vida iba demasiado rápido como para desaprovechar un segundo.

Fuiste todo eso y mucho más. Aprendí a disfrutar de la sensación de los pies descalzos sobre la hierba, del sol en la cara. Las cosas pequeñas, las importantes. Me presentaste a Manel. A través de tus ojos vi lo importante que es poner pasión en todo lo que hacemos. Inundabas la habitación con tu entusiasmo embriagador.

Por todo ello lo único que puedo hacer ahora es darte las gracias. Nunca fuiste mi profesora. Pero yo sí he sido tu alumna. Y marchándote así me enseñas tu última lección, la más importante de todas. Que no se trata de dejar nuestra marca en los libros, las calles, las estatuas. Lo que de verdad hace que este viaje valga la pena es esa otra marca que dejamos en las personas que nos han acompañado, imborrable.

mentres fora de l’ull les espelmes es van apagant…

Aunque tú no lo sepas

Sabías lo que significaba esta decisión cuando la tomaste, no me mientas. Un pajarito me ha dicho que ya sabías lo que era estar lejos. Tomar un camino significa renunciar a otros, y tú has tomado ya unos cuantos. Escogiste perderte cumpleaños, bodas y comuniones. Escogiste no estar allí cuando más te necesitan, y no tenerlos a tu lado cuando tú más los necesitas. No escogiste la opción fácil pero recuerda que lo escogiste , es importante no olvidar eso. Sabías que ibas a dar un vuelco a tus rutinas (una vez más) y empezar algo nuevo lejos, muy lejos esta vez. Gira la vida, y vuelta a empezar, ya sabes, esa frase que te gusta tanto. Hace cuatro años que no vives más de nueve meses consecutivos en la misma ciudad. En el último año has pasado por tres gimnasios distintos. Son cosas. Números.

En el fondo te encanta, pero en realidad lo odias. En el fondo lo odias, pero en realidad te encanta.

Sabías que iba a ser difícil, no me mientas. Estar lejos nunca fue bonito, ni sencillo. Es duro no ver crecer a quien más quieres, y no poder estar cuando quien te ha criado más te necesita. Acabas por no pertenecer a ningún lugar y quieres estar en todas partes, leíste un día por ahí. Eso sí, “qué aventurera, qué valiente”. Parvadas. Los problemas y la vida real están siempre en el lugar que abandonas, lo otro es una burbuja a la que te subes y de la que tampoco apetece bajarse.

Ahora sólo quiero pedirte un favor: párate y piensa en todo lo que has ganado, cada risa, cada abrazo, toda tu vida está hecha de esos momentos. Toda esa gente en el camino, los que ya estaban ahí y sabes que siempre estarán y los que llegaron para quedarse. Sí, que ya lo sé pesada, toda esa gente que has ido perdiendo a medida que ibas cambiando de rumbo y ciudad. Pero déjame que te cuente, como le decía Bucay a Claudia, que perder no es perder cuando llevas a alguien siempre contigo, y eso tú también lo sabes, por muy cansada que estés de hacerlo. Te han enseñado tanto que tardarías años en agradecérselo a todos y cada uno de ellos. Son tu casa, son tú, tú eres ellos. Sé lo que me digo. Aunque te gustaría compartir mucho de lo que vives con ellos y no puedes, sabes que pronto los volverás a ver. Y que para vosotros nunca será demasiado tarde.

Y eso es lo que cuenta, que la balanza siempre esté de tu lado. Que todo sume, para mejor. No dejes que eso cambie.

Pero tampoco lo sabías todo, no te creas. No sabías que aprenderías que se puede vivir de formas muy distintas y ser feliz. Que sentirías tantas cosas nuevas en tan poco tiempo. No tenías ni idea de lo que te ibas a encontrar. De hecho, todavía no lo sabes, pero lo sabrás.

Tampoco sabes dónde acabarás, pero para ser sinceros, tampoco quieres saberlo. Y que pasen los años, que vengan los amigos, las experiencias, los países, los viajes, los reencuentros, las despedidas, los aeropuertos…los recibirás con los brazos abiertos cuando lleguen y los abrazarás fuerte cuando se vayan, para robarles un trocito de su esencia, sin que ellos lo sepan, claro.

Así he vivido yo,
como la luz del sueño
que no recuerdas cuando te despiertas.

Luis García Montero

Blogs sobre China

Antes de vivir en China creía que sabía bastante (o al menos un poco) sobre ella. Sin embargo al vivir aquí me he dado de cuenta de que no tengo tenía ni idea.

En España ya leía algunos blogs sobre el país y su cultura pero fue al mudarme al cuando comencé a interesarme y a leer cada vez más sobre China y sus costumbres. Supongo que esto fue debido por una parte a mi interés (lógico) de querer conocer mejor lo que me rodea y por otra porque cuando una se identifica con lo que cuentan, los blogs cobran un mayor interés y funcionan incluso a veces de terapia. El leer a otras personas que pasan por aventuras y experiencias similares a las tuyas crea una sensación de empatía y hace que te sientas “comprendido”. Siempre reconforta saber que no eres la única que padece sus surrealismos oye.

Personalmente, leer blogs escritos por gente que vive aquí me ha hecho ver muchas veces hechos de mi día a día enfocados desde otra perspectiva. Además, a menudo encuentro explicación (que no porque sea una explicación tiene que ser lógica) a cosas que veo en la calle o comportamientos que me llaman la atención. También resulta interesante leer blogs de personas que viven en diferentes zonas de China puesto que la vida cambia de unas zonas/ciudades a otras.

Es por todo esto que considero que si estás interesado en China, ya sea porque trabajas en una empresa que colabora con este país, te interesa su cultura, tienes pensado mudarte al gigante asiático o la simple y buena virtud de la curiosidad, considero que además de leer noticias relacionadas con el país, leer blogs ayuda muchísimo a conocerlos “desde dentro”.

Una de las redes que más me ha ayudado a descubrir blogs ha sido Chinalati, que se define a sí misma como “Red social y nexo de unión de interesados en China”. Tiene su propia red de blogs en la que también publico mis entradas y además cuenta con una comunidad en Facebook muy maja dónde la gente a menudo comparte sus entradas. Es ahí dónde he empezado a ir de un blog a otro y leo prácticamente todo lo que se comparte en el muro del grupo.

Y ahora, ¿por qué os cuento todo esto?. Lo hago porque me he decidido a escribir esta entrada para que la gente que está interesada en China pueda acceder a una “base de datos” de blogs sobre China sin tener que buscar aquí y allá. Esto no es más que una iniciativa maravillosa que existe hace tiempo en el mundo de los blogs de traducción y que me apetecía exportar a este ámbito.

Para ayudar en esto, he creado una tabla en la que he introducido los datos de los blogs que forman parte de mi lista de Google Reader Feedly. No sé si existe ya alguna iniciativa de este tipo pero no he encontrado nada por el estilo. Cada entrada de la lista incluye el nombre del blog, la dirección, el nombre del autor/a del blog, usuario de Twitter y una breve descripción. Me he permitido dar la descripción de los blogs que leo a menudo pero se trata de una lista totalmente editable por lo que animo a los autores a modificar/completar los datos que consideren necesarios. De hecho os recomiendo que modifiquéis las descripciones porque o he copiado la propia descripción que he encontrado en el blog o lo he descrito de forma breve en aquellos que no he podido encontrarla. Aquí tenéis la tabla:

Blogs sobre China

Por último, además de blogs leo también algunas páginas de noticias. Las dos que más visito son Zaichina y el Shanghaaist.

Zaichina: (ES). ZaiChina se autodefine como: “Información alternativa sobre los medios de comunicación, Internet y la juventud china.” Siempre tiene alguna noticia interesante y me parece una página muy informativa a nivel cultural. Para que os hagáis una idea del tipo de noticias se pueden encontrar titulares cómo:

¿Qué y cuánto leen los chinos?

China y sus siete clases sociales

Además, han tenido el detalle de poner una lista de algunas de sus fuentes en su página web tanto en español como en inglés:

http://www.zaichina.net/fuentes/

Shanghaiist: (EN). Al principio cuando me hablaron de él pensé que era un El Mundo Today a lo chino. Es decir, que las noticias absolutamente disparatadas no eran más que fruto de la imaginación de alguien con mucho sentido del humor. Pero no, that’s China y todo es posible señores. Me parto cada día con las noticias que comparten en su página de Facebook. En el fondo no es más que una pequeña muestra del surrealismo de este país:

Student proclaims his love for bus driver online, employer responds with his timetable

New app helps Shanghaiers find free condoms

Y esto es todo por hoy. Si alguien conoce alguna página de noticias interesante os animo a compartirla y si tenéis un blog no olvidéis añadirlo a la lista. 😉

Con mis rutinas a China

Había soñado con escribir esta entrada antes de soñar con tener un blog. Recuerdo conversaciones en primero de carrera hablando sobre irme a China cuando acabara. Y aquí estoy.  Ahora que ha llegado el momento no me lo creo y me tiemblan las manos.

Cuando en octubre mis planes de irme a China se aplazaron tantísimos meses rompieron definitivamente, metí todos los sueños en un cajón. Guardé todas las ilusiones y les dije que se estuvieran quietas y no dieran la lata hasta que hubiera llegado el momento. Hoy he vuelto a recogerlas, y ahí seguían, temblando de los nervios y listas para volver a la carga. Igual de bonitas que el primer día. Algo asustadas, pero vivas.

Cuando en octubre mis planes de irme a China se rompieron, volvía a casa después de cinco años fuera. Cuando volví a casa después de cinco años fuera, mi casa no parecía mi casa. Que en casa nada cambia, que todo sigue igual…eso dicen los que vuelven de vez en cuando, pero no los que vuelven para quedarse. Eso decía yo.

En estos meses he aprendido a estar en casa. He aprendido a decidir mi rutina. He aprendido que las cosas pequeñas son las que te salvan la vida, y nadie más que uno mismo es el responsable de decidir por qué cosas quiere ser salvado.

Un solo café y un par de sonrisas me han llegado a salvar el día, enterito. Otras veces los paseos por la playa, en los que acostumbro a tomar grandes decisiones. A veces incluso el gimnasio. Muchas, muchas, muchas veces han sido mis sobrinas: berberecho, garabullo y pitiño. Todos los martes me la salvaban mis niños del voluntariado. A menudo mis amigos, la mayor parte de las veces sin ellos saberlo.  Me salvaba cada minuto que le dedicaba al curso más molón. Me ha salvado huesitos, de todas las maneras que se puede salvar a una persona. Me salvó este blog. Me salvaron los reencuentros granadinos, cargaditos de amor. Me salvaron las sonrisas, las lágrimas de risa y las sorpresas bonitas. Me salvaba la sonrisa de mi abuela. Me salvaron los proyectos que he empezado y que dejo a medias para algún día terminar, o no. Hoy me salvará Barcelona y el viernes China.

Y ahora sí, empieza mi año nuevo, vida nueva.

Aquí dejo un vídeo que descubrí a través de un amigo loco y está rulando ultimamente por las redes sociales. En mi opinión define perfectamente la aventura de la vida y está lleno de verdades verdaderas.

¿Te atreves a soñar?

Mi terapia de los martes

Aviso para navegantes, hoy toca una entrada algo más personal y ñoña. Avisados quedan.

En noviembre tomé una de esas decisiones que en cuanto las tomas sabes que deberías haberlo hecho mil y un años antes. Tenía saqué tiempo para eso que nunca nos parece tener tiempo. Me hice voluntaria. Siempre había figurado en mis listas de must do y algún que otro año entre los propósitos de año nuevo, pero ahí se había quedado hasta entonces, esperando a ser tachado en algún momento.

Me considero una persona a la que le gusta ayudar a los demás: le cedo mi sitio a abuelitos, no tan abuelitos y embarazadas en el autobús, ayudo a subir maletas en las infinitas escaleras del metro, reduzco la velocidad en los pasos de cebra…ese tipo de cosas que ayudan a que este mundo sea un mundo mejor. Vamos, que no soy un orco.

Para ser una persona “a la que le gusta ayudar a los demás”, la verdad es que nunca había “hecho algo de verdad por los demás”. Esto último lo escribo entre comillas porque ser voluntaria me ha hecho ver que más que hacer algo por los demás, uno hace mucho muchísimo por uno mismo. En la relación que se establece, para mí es el voluntario quien sale ganando en un sinfín de aspectos. Que sí, que suena a tópico-típico de captador de voluntarios, pero que os lo digo yo que es verdad verdadera, promise.

Una vez tomada la decisión no hizo falta buscar mucho para encontrar una asociación llamada “Fundación Secretariado Gitano” que necesitaba profesores para apoyo escolar en mi provincia, Pontevedra. Desgraciadamente nunca hace falta buscar mucho para encontrar gente que necesita ayuda. En su página web podéis ver de qué forma ayudan a la integración de la sociedad gitana y de qué forma podéis ayudar vosotros. Tienen sedes practicamente por toda España por si a alguien le interesa la opción del voluntariado.

A lo que íbamos. Me encantan los niños así que allá me fui. Tras una pequeña “entrevista” empecé a colaborar con ellos todos los martes dando clases de apoyo. El primer día aluciné, los niños llegaban corriendo y abrazaban a todas las profes  llenándolas de besos. Luego estaban emocionados por tener una profe nueva y no paraban de preguntarme cosas. Quizás sea algo normal, pero para mí transmitían un cariño especial desde el principio. Cierto es que estoy acostumbrada a unas sobrinas que regalan besos unicamente en ocasiones especiales véase la alineación de los planetas.

Solo me queda decir que estar con ellos ha sido mi salvación de los martes, mi terapia. He tenido martes que parecían lunes y al llegar allí se transformaban en domingos felices. Cada vez que entraba por la puerta todos se giraban para saludarme con una sonrisa o se levantaban para darme un abrazo. Me han hecho reír mucho con sus historias y sus preguntas sin filtro. Me lo han agradecido mucho y de muchas formas.

Ayer me tocó despedirme, y las despedidas, al igual que las divisiones de tres cifras, no son nada fáciles.

He decidido copiaros la pequeña carta de Ainhoa, una niña con la que conecté especialmente desde el primer día y que a mí me ha llegado al corazoncito:

“Hola Sara, soy Ainhoa. Estoy muy orgullosa de haberte conocido. Aunque estuve poco tiempo contigo, te doy las gracias por todo lo que has hecho por mí. Cada martes que venías y te daba un beso. Espero que encuentres un buen trabajo en China y que encuentres amigos como nosotros. Cuendo estés en España ven a visitarnos por favor. Te quiero.”

Aquí os dejo una foto con algunos de los diablillos y diablillas:

FSG

Si tenéis la oportunidad de realizar un voluntariado, del tipo que sea y aunque sea poco tiempo a la semana/mes/año, os lo recomiendo. A veces también es bueno realizar actividades nuevas, fuera de nuestro “círculo habitual” y poder desconectar haciendo algo que te gusta. Te carga mucho las pilas y pone guapas a nuestras rutinas.

2012, como el año que fue

No podía dejar de hacer una entrada para despedir el 2012 y dar la bienvenida a 2013, lo cual no puedo hacer sin mencionar el clásico de Mecano.  Se supone que estas fechas son para reflexionar, hacer el balance de lo bueno y maloechar la vista atrás para ver lo que hemos conseguido en el año que se nos escapa y fijarnos nuevos objetivos para el año que entra.

Siendo sincera, hasta ahora el cambiar de año no era una cosa que tuviera demasiado significado para mí. Cuando se es estudiante el año se convierte en el curso escolar y un año nuevo no significa nada más que tacharás una y mil veces la fecha en tus apuntes a partir de enero, y que el temido febrero se acerca. Si te ves con ánimo añades un par de propósitos nuevos a la lista del estilo “prometo no tomarme cuatro tabletas de chocolate una tras otra” o “no más kebabs al volver de fiesta ni clases de reenganche” y prou. Al menos eso significaba para mí hasta el momento.

En cuanto a eso del balance, los logros, las alegrías y las penas…En lo académico, he terminado la Licenciatura de Traducción e Interpretación: con muchas horas de biblioteca, cafés, trabajos, interpretaciones, glosarios, noches sin dormir…pero también con muchos viajes, mudanzas, alegrías y gente buena. Profesionalmente, avanzo poco a poco, pero con paso firme. Personalmente, ha sido un año en el que creo que he ganado mucho, mantengo a los grandes amigos aunque a muchos no los vea tanto como quisiera y he aprendido mucho de los que han llegado para quedarse.

Al contrario que todos los años, este no tengo propósitos nuevos que añadir a mi lista. Aunque me propusiera algo ahora mismo, si todo sale bien, mi forma de vida cambiará tanto dentro de un mes que no sabría qué poner. No tengo más propósito que hacer que todo salga bien y seguir aprendiendo allá a dónde vaya. Eso y lo que me digo todos los años, reír más que el anterior. No me ha ido nada mal hasta ahora y me lo estoy pasando muy bien en esta aventura que es llaman vida.